DOS COSAS que necesitas esta Navidad

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De todos los evangelios en donde se relata el nacimiento de Jesús, Juan fue el que escogió describirnos al Dios que vino a estar con nosotros.

Entre todas las descripciones de Jesús, que Juan nos da en este capítulo, hay DOS que están resaltando mucho para mi en esta época de Navidad. Está en el verso catorce del capítulo uno de Juan.

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He estado en la sala de operaciones

 

Las operaciones a nuestro cuerpo nos producen mucho temor. Y una operación al corazón ni qué decir.

Alguien dijo: “No dejes que alguien te opere si eres la primera operación que ese doctor realiza”.

Creo que tiene razón porque se necesita confiar en esa persona que te va a operar, ¿no crees?

Una vez leí en las noticias sobre un médico que hizo una operación y se le olvidó la tijera dentro del estómago del paciente. ¡Se la podía ver en la radiografía!

Puedes respirar tranquila… No te voy a operar (Risas).

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Si soy el problema, también soy la solución

Hace dos semanas empecé a contarte de un viaje que hice cuando era muy joven.  Un viaje que me llevó hasta Argentina.

Para ser sincera, me fui huyendo del dolor, mi corazón estaba roto. Puedes leer más sobre esto aquí: Tengo la respuesta

A temprana edad, cuando nos rompen el corazón por primera vez, esto puede cambiar la manera en cómo nos vemos. Lo que pensamos sobre nosotras mismas y cómo miramos la vida.

Creo que no sólo un corazón roto nos puede producir el deseo de huir. También la culpa, el remordimiento y la ausencia de algo importante para nosotras. Todos estas reacciones pueden ser fuertes motivos para huir de la realidad.

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Para ganar… Hay que pagar el precio

El otro día leí esto:

“Caminos difíciles, a menudo conducen a hermosos destinos”.

Quizá, tú puedes decir que estás de acuerdo con esto. Creo que es una verdad que muchos han experimentado en sus propias vidas. Alguien dijo también: “No hay ganancia sin dolor”. Esto también ha sido verdad en mi propia vida.

El mundo en que vivimos nos está entrenando a querer ganar sin tener que invertir o pagar el precio. Esto es, sin tener que sudar para poder ganar.

Queremos el triunfo y éxito a tiempo de microondas, es decir instantáneo. No nos gusta esperar. Cualquier cosa que deseamos, la queremos ya, rápido o ayer, y no estoy tirando la primera piedra.

Lastimosamente, esto es así. Pocos son los que están dispuestos a pagar el precio para vivir la vida que quieren.

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