No dejes que el dolor te ahogue, lo que te ayudará es esto…

Si alguna vez has estado en un avión estás familiariazada con la mascarilla de oxígeno. La asafata se para al frente y empieza con su discurso en cuanto a lo importante de ponerse esta mascarilla en caso de que haya alguna emergencia dentro del avión. ¿Lo has visto?

Ella continúa con su discurso y algo que enfatiza es lo siguiente: “Que antes de ayudar a otro, te pongas tu propia mascarilla de oxígeno primero”. Sigue leyendo

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“La curiosidad mató al gato”

“La curiosidad mató al gato” ¿Cuántas veces has escuchado esta frase? Supongo que muchas. ¿Sabes lo que significa?

En realidad, yo no sabía exactamente lo que significaba  pero leyendo, descubrí algunos datos interesantes. La frase original era ésta: “Care kills a cat”. Esta palabra “Care” fue traducida al español como “curiosidad”. Aunque habla de preocupación.

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“Te entrego mi vida” ~ Tu Oración a Dios para el Nuevo Año

Hay muchas oraciones y plegarias que enunciamos al iniciar el año. Pero hay una que debe llenar tu boca y que debes hacerla durante los primeros 15 días del mes de Enero.

¿Por qué te digo los primeros quince días?

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“Lo último que muere es la esperanza”

El Dr. Jerome Groopman, Profesor de Medicina en Harvard, dijo que la esperanza es más efectiva que cualquier medicina o procedimiento quirúrgico. En el Talmud, una compilación de escritos rabínicos sobre la vida, se dice esto: “Cuando hay vida, hay esperanza”. El Dr. Groopman dice que sus pacientes le han enseñado esto: “Donde hay esperanza, hay vida”.

Quizá tú has escuchado la canción “Lo último que muere es la esperanza”. La canción habla de un amor roto, un hombre con el corazón dolido que está esperando el regreso de esa mujer que lo dejó. Pero esta, no es la única manera en que a veces enfrentamos la falta de esperanza, ¿verdad?

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¿Qué tienes en tu boca?

Recientemente, me compré un lapiz de labios. Durante algún tiempo busqué, busqué y busqué mi color preferido, bronce. Lo penoso fue que el que yo compraba, ¡dejaron de manufacturarlo! Aunque habían otras marcas con colores similares, decidí usar mi dedo para sacarle lo que más podía al envase.

Todos los días, metía mi dedo índice en el envase para sacar un poquito y ponérmelo en la boca. Dirás… ¡que tacaña! No era por falta de dinero que lo hice, sino porque quería ese color y no lo encontraba por ningún lado. ¡Hasta que llegó el día! En el lugar menos pensado, un estudio bíblico. Una hermana tenía un catalógo para vender cosméticos y otros productos y allí encontré uno muy parecido y lo compré.

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