En Agosto 6 del 2010, una tragedia en Copiapó, Chile marcó la vida de muchas familias. 33 mineros quedaron atrapados en un derrumbe dentro de una cueva. Estuvieron en 700 metros de profundidad por 69 días hasta que fueron rescatados en Octubre 13 del 2010.

Cuando les preguntaron cuántos estaban allí atrapados, Jimmy Sanchez, uno de los mineros atrapados, envió una carta en dónde decía: “Somos 34 aquí abajo, porque Dios nunca nos ha dejado”.

Sólo podemos imaginarnos lo que pasaba por la mente de estos mineros todos esos días de espera antes de ser rescatados. En realidad, creo que debió haber sido una experiencia de la cual tienen mucho que enseñarnos sobre la “espera”. Un ejemplo de confianza en Dios en medio de problemas serios dentro de un larga espera.

No pretendo saber lo que estos hombres sufrieron o tuvieron que enfrentar en esa espera dentro de una cueva. Creo que muchas de nuestras esperas, comparadas con la de ellos, no tienen comparación. Pero también estoy consciente, que hay cosas en tu vida y en la mía que pueden ser tan dolorosas como lo que estos mineros enfrentaron.

Sé que esperar no es fácil, cualquiera que sea la situación en que estamos. Creo que uno de los más grandes desafíos que he tenido en mi vida cristiana es aprender a “esperar”. No es fácil. Especialmente, cuando eres de las personas que lo quieren arreglar todo enseguida. O, si eres la persona que no quiere esperar por la ayuda de nadie y quiere tomar el control de lo que está pasando.

En el tiempo de espera en los que Dios me ha tenido en varias ocasiones, he aprendido a fortalecerme en lugar de estar queriendo arreglar las cosas a mi manera. En lugar de estar desgastándome emocionalmente o físicamente,  queriendo tener lo que llegará a su tiempo.

He aprendido a poner en práctica lo que dice Isaías 40:31. Nos hace bien tener memorizado este versículo en el tiempo de espera. Lee conmigo en voz alta:

“Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas;
levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán” (RV)

Hay una canción en Inglés que está basada en este versículo a la que he escuchado en mis momentos de espera una y otra vez. Te digo por qué. Porque me ha ayudado a recordar que mientras espero, hay algo que yo puedo hacer. Que debo aprovechar esta oportunidad para fortalecerme en todas las áreas en dónde necesito ser más fuerte.

Es en los momentos de espera en dónde Dios quiere formarnos y prepararnos. Dios quiere levantarnos para que podamos vivir como Él lo planeó, en victoria. Para que experimentemos el gozo y la alegría que nadie nos puede quitar. Para que ya no vivamos bajo el dominio de adicciones o de una vida derrotada. Dios quiere prepararnos para vivir triunfando sobre el pecado y Satanás que nos asedia.

¿Quieres vivir así?

Tengo la sospecha que tú quieres esta vida para ti.

El versículo de Isaías 40:31 en muchas de las traducciones traduce la palabra “esperan” como “confían”. Esto me llamó la atención y despertó curiosidad en mi. Así que decidí ir al idioma original Hebreo para ver la palabra y su significado.

La palabra traducida “esperan” es la palabra Hebrea “qavah” que significa: “esperar por, buscar por, tener esperanza por”. Me llamó la atención lo que dice un diccionario:

La palabra se usa para indicar dependencia de y ordenar las actividades en torno a un evento futuro. Esperar por lo que Dios ha prometido no decepcionará en última instancia, aunque puede que no parezca tener éxito a corto plazo. Dios dará fuerzas a los que esperan en Él” (Traducido, The Complete Word Study Dictionary, Old Testament, 6960).

Hay esperas que son tan largas que parecen no tener fin. Nos hacen pensar que nunca llegará lo que deseamos. La definición nos dice que no vamos a ser decepcionadas aunque no veamos lo que deseamos en corto tiempo. Nos dice que Dios nos dará las fuerzas para poder esperar.

He estado en una espera por más de tres años. Lo que espero parece que nunca va a llegar. Sin embargo, aunque esta espera me ha producido un montón de emociones de toda clase, incluso mucha frustración, Dios me mostró algo en este versículo que es de suma importancia.

Dios da las fuerzas para que no tiremos la toalla en medio de la espera. Me dirás ¿Pero cómo? Te mencioné una melodía a la que escucho muy a menudo en medio de mi espera. Una parte de la letra dice:

“Aquí estoy, recordándome a mí misma lo que tú has dicho sobre mí
Aquí estoy recordándole a mi alma, quién eres tú
Tú dijiste que no me abandonarías
Que no me dejarías. Que no olvidarías
Cada promesa que haz susurrado a mi corazón
Mientras espero. Mientras espero en ti
Voy a correr y no desfallecer
Voy a caminar y no desmayar
Me levanto con alas de águila para volar”
(Soar – Meredith Andrews – Traducido)

Qué hermosa letra ¿verdad? Esto es lo mismo que dice el versículo de Isaías 40:31. Dice que tú y yo podemos hacer algo mientras esperamos en Dios.

¿Qué es?

Mientras esperamos en Dios podemos tener nuevas fuerzas, levantar alas como águilas para volar, correr sin cansarnos y caminar sin fatigarnos. Si no lo sabías, la Palabra de Dios produce esto en nuestras vidas. Cuando la leemos, la estudiamos, la memorizamos y la aplicamos es como si estamos comiendo o tomando el antídoto para la desesperación. Porque la espera desespera como hemos escuchado.

Te voy a compartir algunas citas bíblicas que nos muestran las cosas que su Palabra nos da mientras esperamos que son paralelas con lo que nos dice Isaías 40:31. ¿Qué puedes hacer mientras esperas? ¡Estudia la Palabra!

Su Palabra renueva tus fuerzas:

“Tu promesa renueva mis fuerzas;
me consuela en todas mis dificultades”
Salmos 119:50, NTV

Su Palabra te alimenta para que te levantes

“La gente no vive solo de pan, sino de cada palabra
que sale de la boca de Dios”
Mateo 4:4, NTV

Su Palabra te hace correr con comprensión

“Corro por el camino de tus mandamientos,
porque has ampliado mi modo de pensar”
Salmos 119:30, NVI

Su Palabra te hace caminar hacia la vida

“Pues su mandato es una lámpara y su instrucción es una luz;
su disciplina correctiva es el camino que lleva a la vida”
Proverbios 6:23, NTV

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5 thoughts

  1. Nohemí doy gracias por este recurso que nos lleva a preguntarnos en quien realmente esperamos, la palabra me dice “pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí y oyó mi clamor” sal 40:1 él responderá, sólo cree.

  2. Qué lindo mensaje!! Creo que es una palabra maravillosa para todas las mujeres que estamos solteras y que muchas veces nos sentimos presionadas por la sociedad por tener más de 30 años y no haber formado una familia. En este último tiempo he aprendido a esperar en el Señor, creer en sus promesas y tener la seguridad de que Él tiene pensamientos de bien para mi y que si tiempo es perfecto. No es fácil esperar, pero vale la pena porque lo que Dios tiene es mucho mejor de lo que yo merezco. Cariños

  3. Amén!! Yo confío y en que Dios tiene un tiempo para mi necesidad y lo he esperado por 12 años y Dios nunca me ha abandonado, no ha sido fácil pero al final han pasado 12años y yo sigo a los pies de mi Señor

    1. Tremendo siempre una palabra precisa que ministra a mi corazón es fuerte el esperar cuando se trata de un hijo que no está bien emocionalmente por favor ayúdame a orar por el que Dios ponga en orden su mente y corazón gracias DTB

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