Hace más o menos un mes, estuve en una conferencia en mi iglesia local en dónde un invitado especial compartió un mensaje que me llegó al corazón. Fue en los momentos de mi vida en dónde me sentía abandonada por Dios. Fíjate que digo “me sentía”, porque Dios nunca nos abandona. Podemos sentirnos así pero esa no es la realidad.

El invitado especial compartió algo muy interesante que no sabía y que me hizo ver que Jesús tiene más cuidado de ti y de mí del que te imaginas o imagino.

Él nos contó su historia de haber viajado a Lebanon en un viaje misionero. Cada noche se reunía con su grupo para compartir las experiencias del día. En una ocasión uno de los del grupo compartió que había estado con un pastor de ovejas. Él le preguntó al pastor si sabía cuántas ovejas tenía. Sin pausa y casi instantáneamente el pastor contestó: 134 ovejas. Asombrado le preguntó cómo es que sabe esto con exactitud. El pastor lo miró y le dijo: “Porque todas tienen nombre”.

Enseguida empezó a llamar a una por su nombre. La oveja levantó su cabeza y obedeció lo que el pastor le dijo. Luego llamó a otras dos y les dio una órden y también obedecieron. El pastor le preguntó al muchacho misionero si quería ver pelear a dos ovejas. Él le dijo, claro que sí. Enseguida llamó a dos por sus nombres, y les dió la órden y ellas empezaron a pelear con sus cuernos.

La párabola de Jesús en Juan 10, toma otro significado cuando comprendemos que allá en dónde Jesús vivió, esto de darles nombres a las ovejas, y que ellas reconocen la voz de su dueño y obedecen, ha existido desde aquellos tiempos:

“Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen”
Juan 14:27 (NVI)

Pero, esto no te lo cuento para que digas: ¡Ah, qué bonito! Esto va más allá de un simple descubrimiento. Esto tiene gran significado cuando nos damos cuenta que para Dios no somos unas simples ovejitas del rebaño. Dios nos conoce y nos ha dado un nombre. Una identidad que si la utilizamos en esta vida, nos llevarán directo a experimentar la victoria.

Tanto es el amor de Dios por sus ovejas que si alguna anda extraviada, su Palabra dice que deja a las 99 que están seguras en el rebaño para salir a buscar a la que se ha perdido. Cuando la encuentra, se llena de alegría, la carga en sus hombros y la lleva a casa (Lucas 15:1-7).

Dios nos ha dado armas para que nosotras, sus ovejas, las usemos para pelear cuando nos toque hacerlo. A su comando, y con sus armas, estamos supuestas a ganar cualquier pelea, porque las armas a las que tenemos derecho no fallan si las usamos como Dios lo ha dicho.

El nuevo Estudio Bíblico que estaremos haciendo: “El Camino a la Vida de Victoria”, te enseñará cómo usar las armas que Dios ha puesto a tu disposición para vivir la vida de victoria a la que Él te ha llamado.

Hay un episodio en la Biblia que nos relata la gran ventaja que tú y yo tenemos de ser conocidas como ovejas de nuestro gran pastor. Tú y yo somos hijas del Dios Viviente. David lo dijo así:

“¿Quién se cree este filisteo pagano, que se atreve
a desafiar al ejército del Dios viviente?”
1 Samuel 17:26 (NVI)

Te cuento la historia brevemente. Saúl estaba aterrado por las amenzas que Goliat, el gigante de los filisteos, hacía a su ejército todos los días. La Biblia dice que durante 40 días y noches salía a amenazarlos.

Un día llega David al sitio en dónde estaba el ejército de Israel y escucha a este gigante amenazar al pueblo de Dios. Mientras Saúl estaba aterrado, mirándose como poca cosa y enfocándose en el gran gigante, él decía: “Nosotros no somos nadie”, ¡Mira a ese gigante! David por otro lado decía: ¿Quién se cree este gigante para amenazar al ejército de Dios? ¡Mira a Dios!

Un gran lección para ti y para mi. Nosotras somos hijas del Dios Viviente. Tenemos las armas del Dios Todopoderoso a nuestra disposición para ganar cualquier batalla. Armas que garantizan victoria contra cualquier ataque o situación adversa. Si no las estás usando, o si no las sabes usar, aquí está tu oportunidad perfecta para empezar a vivir victoriosamente.

Tu gigante se va a venir abajo cuando empieces a usar las armas de Dios para obtener la victoria.

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Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante
Jeremías 20:11 (RV)

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9 thoughts

  1. Hola Noemí, tus estudios son de gran bendición para mi, aunque es primera vez que comento, solo puedo decir que los leo y son de gran ayuda , que el Señor te siga bendiciendo y nos puedas seguir brindando su palabra que tanto ayuda, saludos

  2. hola noemi! siempre leo tus posteos y lo que me llega al mail! mucha gracias por ser de tanta bendicion a mi vida! me encantan tus escritos y todo! me gustaria poder comprar tus libros en argentina! besos!

  3. Se que Dios me habla pero aveces no lo oigo porque estoy distraída en el rebaño y entre tanto bullicio no escuchó su voz o no quiero escucharlo. Creo que dejó a mi Pastor fuera de mi rebaño y es cuando me siento abandonada pero Él está , solo que yo no lo incorporo a todos las *áreas* de mi vida creo que soy autosuficiente y no, no puedo depender de mi, o de otras ovejas . Solo el buen Pastor sabe que es mejor para mi. Bendiciones

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