Cuando mi hijo era pequeñito le encantaba jugar con trenes. Los armaba con todas sus piezas. Tenía uno con piezas de madera en especial que le gustaba mucho construirlo con varias curvas, altos y bajos. Lo hacía tan bien y tenía tantas piezas, que se extendía por toda la sala.

Si por alguna razón una pieza no encajaba, lo que él hacía era cambiar la ruta del tren y buscaba otra solución para poder armar su tren. No se daba por vencido y siempre buscaba otra forma de armarlo.

Creo que es un principio que a veces pasamos por alto en la vida. La vida es como un tren con muchas piezas. Muchas encajan y otras no. A veces, no tenemos la pieza que hará que la vida sea más placentera. O, a lo mejor, la pieza la tuvimos, pero ya no está. O, para otras personas, a lo mejor, esa pieza no llega y se está demorando.

Quizá, tú has estado por mucho tiempo sintiendo la decepción de algo que esperas y aún no ha llegado. Tu salud, un trabajo, un bebé, un esposo o alguna otra cosa. Haz orado y pedido a Dios por esto por mucho tiempo y las cosas siguen igual.

Cada vez que escribo tengo que decirte que no eres la única. Que todos, en algún momento, pasamos por cosas similares. No eres la excepción y yo tampoco.

Me puedo identificar con carencias como las tuyas en determinadas épocas de mi vida. Mientras no he tenido lo que deseo, me he sentido decepcionada, no sólo conmigo misma y las circumstancias. Me he sentido decepcionada con Dios. Pero, he aprendido a mirar las cosas de una manera diferente. Y de esto quiero hablarte hoy.

En Lucas 2:36-37 hay un pequeño relato de una mujer que pudo haber vivido con decepción por lo que le sucedió, pero en su lugar ella hizo algo diferente. Lee conmigo:

“En el templo también estaba Ana, una profetisa muy anciana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Su esposo había muerto cuando solo llevaban siete años de casados. Después ella vivió como viuda hasta la edad de ochenta y cuatro años. Nunca salía del templo, sino que permanecía allí de día y de noche adorando a Dios en ayuno y oración”.

Ana, era una mujer que cómo cualquier otra persona experimentó pérdida. Su esposo murió después de siete años de casada. Dice que vivió así hasta la edad de 84 años. Esto puede comprenderse de varias maneras. Dos de ellas podrían ser, que estuvo viuda por 84 años y quizá después de esta edad ya no fue viuda. O, que después de haber enviudado, murió viuda a los 84 años. No sabemos exactamente lo que sucedió. El relato no nos dice nada más.

Lo que si podemos ver claramente es que después de su carencia o pérdida, ella tomó otro rumbo. Se dedicó a servir a Dios en el templo. Allí, ella estaría en la misma presencia de Dios. Porque para los judíos el templo era el sitio en donde Dios habitaba.

No quiero que pienses que te estoy invitando a vivir en tu iglesia. Tengo una hermana que no se perdía ningún programa de la iglesia. Estaba siempre allí, participaba, ayudaba y daba mucho de sí misma. Sin embargo, sé que ella vivía con deseos y anhelos y quizá hasta decepciones. No… Vivir en la iglesia no arregla las cosas.

Esto que Ana hizo, va más allá de servir a Dios en su templo. Ella había escogido tener una relación estrecha con Dios en medio de su condición. Buscó a Dios en medio de su dolor y allí encontró lo que Dios más quiere darnos para sobrellevar cualquier carencia, dolor, aflicción o anhelo que no llega, su presencia.

Dios ha tenido que enseñarme esto a mí. En mi vida han habido tiempos de decepción y carencia que humanamente no las hubiera podido resistir. Sin embargo, he comprendio que esa carencia en mi vida tiene un propósito que va más allá de tener eso que espero.

El propósito de Dios es que cualquier decepción que hayamos tenido. Cualquier dolor o aflicción que parece no querer desaparecer. Cualquier carencia de algo que no llega. Estas cosas han llegado o están allí para llevarnos a una relación más estrecha con Dios, mientras pasamos por ella.

Dios quiere que lo conozcamos más en su Palabra y en tu comunión con Él diariamente. Esto es lo que nos sostiene cuando estamos en medio de alguna angustia, problema o tribulación.

“Si tus enseñanzas no me hubieran sostenido con alegría,  ya habría muerto en mi sufrimiento”
Salmos 119:92, NTV

Muchas mujeres me escriben y me comparten sus problemas, anhelos, deseos, dolor y aflicción. Recientemente una de ellas quería saber cómo puede vivir con un esposo que no la quiere y que la repudia. Me dolió mucho leer esto porque siento que está sufriendo sin saber qué hacer.

Pero ¿qué puede hacer ella o tú y yo si estamos viviendo en situaciones similares de dolor o de aflicción?

Vivir con decepciones puede ser agotador y desmoralizador para muchas personas. Esperar algo que no llega nos puede convertir en mujeres resentidas y hasta cínicas (los hombres no están excluídos). Ninguna de estas dos actitudes pueden ayudarnos en nada. Es más, crean un abismo grande entre lo que Dios quiere hacer en tu vida hoy a través de este tiempo difícil. Si huímos y no queremos pasar por el momento de dolor, las que pierden somos nosotras.

Hace unos meses atrás vino a nuestra iglesia un rabino judío que ha conocido al Señor Jesús. Él se sentó a tener una conversación con nuestro pastor sobre lo que significa un término en la Biblia. La Palabra de Dios fue escrita en Hebreo, un poco de Arameo y en Griego. El Antiguo Testamento fue escrito orginalmente en Hebreo.

Porque los judíos comprenden el lenguaje Hebreo mejor que nosotros, ellos tienen un más amplio concepto de las cosas escritas sobre la vida, cosas que a veces no podemos ver en nuestro idioma.

El rabino dijo que el lamento en la Biblia, vemos esto en los Salmos en especial. También en Jeremías y el libro de Job. El lamento es una manera de acercarnos más a Dios. Una manera de llevarnos a entablar una relación estrecha con Él en su presencia. Nos dijo que teníamos que ver al lamento como el camino que nos conduce a Dios para entablar una relación con Él que nos ayuda en ese valle de dolor.

No sé cuál es tu decepción hoy. Qué es eso que tanto esperas y que no llega. Qué es lo que has perdido y que quiseras recuperar. Qué es lo que te han hecho que te causó dolor.

Lo que sí sé es que Dios está allí. Por esta razón queremos enfocar nuestra atención en lo que Dios quiere hacer en nosotras. En el caso de Ana, si se hubiera fijado solamente en lo que ya no tenía, o se hubiera vuelto una mujer resentida. Si ella hubiera escogido alejarse de Dios en lugar de pasar por el sitio de lamento que sólo la llevaría a entablar una relación estrecha con Él, se hubiera perdido de la gran bendición de ver a Jesús cuando lo trajeron al templo. En los versículos anteriores de Lucas 2, puedes leer esto.

Así es, no debemos fijar nuestros ojos en el problema solamente, porque eso nos hará perder la visión de lo que tenemos por delante. De aquello que Jesús quiere hacer. Jesús es el premio que llegamos a tener, y que nadie nos puede quitar, cuando nos encaminamos hacia Él y caminamos con Él en medio de nuestro dolor.

Recuerda esto: Dios sabe lo que te sucede y aunque parezca que lo ignora en estos momentos, no demorará en venir a tu encuentro. Pero mientras eso sucede, lo que Él más quiere es que fortalezcas tu relación con Él. Y eso lo hacemos por medio de Su Palabra. Allí Él nos habla y nos anima en medio de lo que está sucediendo.

“Señor, tú sabes lo que anhelo, oyes todos mis suspiros”
Salmos 38:9. NTV

En la segunda parte te voy a dar tres maneras que te ayudarán a conquistar esa decepción y a confiar más en Dios en medio de esa carencia.

¿Se puede superar la decepción? – Parte 2

Deja un comentario y dinos cómo esto te ayuda hoy.

 

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4 thoughts

  1. Bendiciones,No soy de comentar, Pero quiero expresar mi Gratitud por su hermoso anhelo de ayudarnos por este medio. Llevó más de un año siguiendo sus publicaciones y me han ayudado mucho,he podido levantarme de caída, de decepciónes,perdida,de reconciliación con mí amado ABA PADRE 💕Gracias Dios le Bendiga 💖

    1. Hola Cecilia: Que hermoso es poder escuchar de ti. Es un privilegio compartir todo lo que Dios pone en mi corazón. Veo que Dios está haciendo cosas hermosas en tu vida. Sigue adelante. ¡Él tiene mucho más! Que este año Dios sea aún mejor que el que terminó. Bienvenida! (Sigue comentando, nos agrada saber lo que Dios está haciendo ☺)💖.

  2. Muchas gracias Noemí! Qué reto tenemos el poder depender únicamente de Dios y que eso lo podemos lograr, buscando su rostro a través de su palabra y nuestro tiempo de oración. Dios te bendiga

    1. Gracias Norita por tu comentario. No podría enumerar (porque son muchas), las veces que su Palabra ha sido mi refugio, consuelo y fuente de ánimo. El tiempo que pasamos uno a uno con Dios no tiene comparación con ninguna otra cosa que hagamos. Muchas bendiciones de Dios para ti y los tuyos.

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