Un deseo concedido… ¡Te vas a sorprender!

Si te has preguntado por qué no haz recibido un blog de mi parte hay una razón muy importante.

Aunque sí escribí unos pocos artículos este mes, la mayor parte del tiempo me dediqué a una tarea de una vez en la vida.

Mi hija se casó este mes y este evento, de gran trascendencia, ocupó mi tiempo totalmente. Sin embargo, Dios me estaba preparando y dándome muchas lecciones que estaré compartiendo contigo en los próximos artículos.

¡No hay Dios tan grande como nuestro Dios! Esta es una lección que Dios me dió y que reafirmó mi fe en un Dios vivo y verdadero. Quiero que lo haga en ti también.

Si has estado pensado que Dios se olvida de ti, o que se ha olvidado de detalles en tu vida que parecen insignificantes para ti, tengo buenas noticas: Dios no es un Dios olvidadizo. El no se olvida de nosotros. Así lo dice Su Palabra aquí:

“El Señor se acuerda de nosotros y nos bendecirá”
Salmos 115:12

Te diré que esta verdad ha vuelto a tener gran significado para mi en estos días. Si eres como yo, a veces, podemos sentirnos abanadonadas por Dios y olvidadas. Pero de un sentimiento a un hecho hay mucho trecho.

Dice un refrán por allí: “Del dicho al hecho, hay mucho trecho”. Estoy de acuerdo con esto en lo que respecta a humanos. No todos cumplen su palabra, algunos nos defraudan y nos decepcionan. Pero para con Dios este refrán no aplica, porque lo que Él ha dicho en Su Palabra lo cumple. De esto podemos estar seguras porque Su Palabra es verdadera y se cumple. Mira lo que dice Salmos 105:8:

“Nunca se olvida de su pacto, de la palabra que dictó
para mil generaciones”

 

Dios no se olvida de nosotras. Cuando más necesitamos que nos recuerde esto Él lo hace en maneras que nos sorprenden.

Mi hija tenía varios proyectos con los que había soñado para su boda. Uno de ellos era una exhibición en su mesa de cupcakes como los que viste arriba en la foto. Ella quería dos de esos aparatos dorados. Lastimosamente sólo encontré uno al principio de la planeación de la boda y al no encontrar otro, lo devolví.

Después de haberlo devuelto, encontré uno en otro almacén. Decidí comprarlo para usarlo en otra de las mesas aunque sea con otra comida y no con cupcakes. Aunque ya me había conformado con esta otra opción, continúe buscando en varios lugares por el otro durante algunos días. No lo encontré.

El día antes de la boda, decidí ir a buscar unos zapatos para mi esposo en un almacén que no sólo vende zapatos sino muchas otras cosas. No tenía tiempo de ir a ningún otro almacén. Sólo a ese. Ya me había olvidado del aparato para poner los cupcakes. Me había resignado a tener uno solo.

De repente… vino a mente un pensamiento…

Sentí como si alguién me recordó esto: El aparato para los cupcakes.

Enseguida mis ojos se fijaron en un esquina del almacén y antes de ver lo que estaba por encontrar… Le dije a Dios en oración: “Si está aquí, voy a llorar”.

Me asomé un poco más…y podía ver un aparato dorado parecido en la parte de abajo. Cabe decirte que han habido otros de estos aparatos dorados como éste, pero la parte de arriba ha sido diferente o el tamaño no ha sido el mismo.

Continué alzando mi mirada…

Me di cuenta que el que estaba allí era exactamente al que ya tenía comprado.

¡Era idéntico!

No pude contener las lágrimas y le escribí a mi esposo un texto que refleja una oración que había tocado mi corazón días anteriores y la cual había compartido con él.

Es una oración que escuché en un estudio bíblico que nos hacía reflexionar en el Dios que se acuerda de nosotros. Ese Dios que se acuerda aún de esos detalles que a veces creemos pasan desapercibidos de Él.

Dios se acuerda de lo grande y también de lo pequeño que puede avivar nuestra esperanza y fe en Él.

La oración decía: “Cuando estemos solas y cansadas, pon algo en nuestro camino que signifique algo para nosotras”.

El texto que le mandé a mi esposo decía: “Cuando estés sola y cansada, pon un aparato dorado para cupcakes en mi camino”. Añadí esto: ¡Dios lo hizo por mí!

Estoy consciente que esta experiencia puede no resultar emocionante para todos. Pero para mí lo es porque Dios la envió en el momento preciso y cuando más lo necesitaba. No le puedo atribuir esto a las coincidencias y prefiero creer que Dios tiene el poder sin límites para hacer como éstas y mucho más por cada una de nosotras.

Quizá tú no crees en experiencias cómo éstas, lo entiendo. A lo mejor tanto tú como yo tenemos deseos mucho mayores que aún Dios no ha concecido.

Sin embargo, quiero animarte a pensar en algo de lo que si puedes estar segura. Dios no se ha olvidado de ti o de mi y de nuestras más íntimas peticiones y deseos. Él, en cualquier momento nos sorprende para recordarnos lo mucho que nos ama.

Quiero orar por tí esta oración hoy, permíteme pedirle a Dios te recuerde esta semana que no se ha olvidado de ti:

Señor, gracias por darnos la certeza que estás vivo y que tu poder va mas allá de nuestra mente finita y limitaciones. A veces, queremos ponerte en un cajón, con nuestra teología sobre ti sin darte la oportunidad de sorprendernos como lo quieres hacer. Gracias por recordarnos que te acuerdas de nosotras. Que aunque a veces pensemos que estamos solas o quizá olvidadas, tú estás obrando en nuestro favor en maneras que ni siquiera nos imaginamos. Gracias por ese amor tan grande que nos tienes a cada una. Te pido en estos momentos por intervenciones sobrenaturales en la vida de mi hermana que piensa que está sola o te has olvidado de ella. Haz lo que sólo tú puedes y sabes hacer para mostrarnos que estás allí. Cuando ella esté sola y cansada pon en su camino algo que le dirá a ella solamente que tú la tienes presente. Hazlo, para que ella pueda ser testimonio viviente de tu poder en su vida y lo que Jesús puede hacer en la vida de muchos otros. En el nombre bendito de Jesús nuestro Salvador, Amén.

¿Tienes una petición? Deja un comentario abajo.

  

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