El veredicto ha llegado… ¡Dios no es culpable!

En Octubre 3 de 1995 se leyó la sentencia en uno de los juicios denominados como el “juicio del siglo”. O. J. Simpson, un jugador de fútbol americano había sido acusado de haber asesinado a su esposa y a otro hombre.

Recuerdo los días de noticias en la televisión. La transmisión del juicio diariamente y la curiosidad que mantenía a muchos pendientes de los sucesos de ese juicio. Era como una telenovela, un capítulo diferente día a día que te dejaba con muchas ganas de ver el otro capítulo al dia siguiente.

Después de numerosos testigos y evidencias, el veredicto llegó: “Inocente”.

Dicen por allí, que toda persona es inocente hasta que la prueben culpable. En este caso no hubieron pruebas para que el jurado diera una sentencia diferente.

Hoy quiero hablarte de algo que nos concierne a nosotros como hijas de Dios. En la vida cristiana tenemos la tendencia de culpar a Dios de todo lo malo que nos sucede. Lo has escuchado y quizá lo has hecho.

Le damos nuestra sentencia de culpable y vivimos decepcionadas de Dios porque Él no se portó bien con nosotras. Por lo tanto, es culpable de lo que nos pasa o nos pasó.

Recientemente, una mujer me escribió para pedir oración. Ella dijo lo siguiente: “Yo me he sentido muy desesperada y hasta cuestioné porque Dios nos hace esto”.

Déjame decirte que ella no es la única que piensa así. Debo confesarte que cuando no conocía a Dios íntimamente, aunque tenía una relación religiosa con Él y hasta nací en un hogar cristiano, yo pensaba igual. Le atribuía a Dios todos los malos momentos que había pasado en la vida. Dios era culpable de todo lo que me sucedía y que no me gustaba.

Dios tuvo que empezar a mostrarme que mis ideas erróneas sobre Él, lo único que hacían, era robarme la vida que Jesús compró en la cruz para mí. La vida plena y abundante no era mía porque había sentenciado a Dios. Él era el culpable de lo que me sucedía o había sucedido.

Dios me llevó a un sitio de conocimiento y descubrimiento de su verdadera identidad. Empecé a conocer a Dios. Quién era y cómo se relacionaba conmigo. Lo descubrí en su Palabra.

Descubrí que Dios no era el malo de la película o culpable de lo que me pensaba. Si queremos vivir la vida a plenitud es imprescindible que lo conozcamos como Él es. Que tengamos una mente dispuesta y abierta para estudiar y comprender quién es Dios.Te vas a sorprender mucho cuando lo conozcas.

Podemos conocer a Dios y su relación con otros en su Palabra. Desde Génesis hasta Apocalipsis, el plan de Dios para la humanidad es que lleguemos a tener una relación estrecha con Él. No estoy hablando de una relación de salvación solamente. Pero de una conexión diaria con el Dios Supremo que te dice:

¡Mira! Yo estoy a la puerta y llamo. Si oyes mi voz y abres la puerta, yo entraré y cenaremos juntos como amigos.
(Apocalipsis 3:20, NTV)

Quizá este versículo te es familiar. Ha sido usado, sin mayor daño, para invitar a gente que no conoce a Dios, a entablar una relación con Él. Sin embargo, el contexto nos dice que este versículo está dirigido a cristianos. Por consiguiente, somos tú y yo las llamadas a entablar esta relación con Dios. Somos llamadas a abrirle la puerta de nuestro corazón para que juntas gocemos de su compañía.

A pesar de las muchas rebeliones que el pueblo de Israel tuvo contra Dios, Dios se mantuvo fiel a sus promesas. En su desobediencia, olvido y rechazo, Dios mostró su amor para con ellos. De una manera u otra los invitaba a una relación con Él.

En la Biblia, Dios denomina a Israel como una esposa infiel. Habla de ella en una forma figurativa sobre esto y expresa su desilusión en cuanto a la infidelidad de ella. El profeta Oseas en el capítulo dos nos deja ver claramente lo que Dios había visto en el pueblo de Israel.

Dios insiste en que ella regrese a Él. Con amor inagotable, paciencia que sobrepasa el entendimiento y compasión maravillosa, la llama una y otra vez a volverse a Él. Pero ella se mantiene en su rebeldía y busca sus propios caminos.

Es más, Dios dice que ella finge volverse a Él y no vuelve de todo corazón: “A pesar de todo esto, su hermana, la infiel Judá, no se volvió a mí de todo corazón, sino que solo fingió volverse», afirma el Señor” (Jeremías 3:10, NVI).

A veces, somos como Judá. A pesar de las invitaciones numerosas de Dios para que nos volvamos a Él, preferimos nuestros propios caminos. No te juzgo, lo he hecho y no he tenido buenos resultados. Te hablo sobre esto en mi libro: “De Cenizas a Belleza”, De una Vida Vacía a una Vida Llena.

Lo que queremos es que Dios nos de la vida sin problemas, sin dificultades, sin dolor, sin nada que nos haga llorar y lejos del sufrimiento. No estamos dispuestos a vivir la vida que nos ofrece en su Palabra. Esa vida de obediencia que traerá buenos frutos. En su lugar, oramos y pedimos una vida fácil, sin alborotos de ninguna clase. Tengo noticias para tí. Esa vida está disponible para nosotros en el cielo. Pero mientras estamos aquí vamos a enfrentar dificultades.

No estoy diciendo que la vida será color de rosas si obedecemos a Dios. Hay mucha gente obediente en la Palabra de Dios que pasó por pruebas duras. Mira el ejemplo de Job. Pregúntale a Abraham, a Moisés o a David. Lee sus historias. La vida no es un rosal de lindas flores solamente.

Lo que Dios si ha prometido es que será una mejor vida porque caminaremos con Jesús en medio de las situaciones duras que enfrentemos.

Este mundo no nos garantiza paz, ni felicidad. Jesús mismo dijo y lo aseguró: “Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo” (Juan 16:33, NVI).

Allí está tu sostén, en Jesús. En Él encontramos la paz para sobrevivir cualquier cosa. El es la paz que necesitamos en medio de las aflicciones de la vida. En Él encontramos el soporte para continuar viviendo aún cuando las cosas no estén saliendo como esperábamos o pensamos.

No es la culpa de Dios que sucedan cosas malas, inesperadas o devastadoras. Es la culpa del mundo en que vivimos. Dios no es el autor de lo malo que te sucede o sucedido. No hay tinieblas en Él. No hay nada oculto, ni maligno nos dice su Palabra. El veredicto es: ¡Dios no es culpable!

Hay una nube de testigos que lo verifiican. En Hebreos 11 esos testigos nos animan a continuar en la carrera que tenemos por delante. Ellos son los testimonios de que Dios es un Dios verdadero, bueno y digno de nuestra confianza.

A veces, las cosas que nos suceden, tienen un más grande objetivo. Puedes estar segura de esto. Siempre te ayudarán para llevarte a un mejor sitio en tu relación con Dios.

El capítulo 23 de Job nos da una idea clara del propósito de las cosas adversas en nuestras vidas. Aún si pensamos que Dios está distante, mira la convicción de Job en cuanto al propósito de su aflicción:

“Voy hacia el oriente, pero él no está allí;  voy hacia el occidente, pero no puedo encontrarlo. No lo veo en el norte, porque está escondido; miro al sur, pero él está oculto. Sin embargo, él sabe a dónde yo voy; y cuando me ponga a prueba, saldré tan puro como el oro”.

Quizá, esta ha sido tu conclusión, Dios no está o no lo puedo encontrar. Así como Job, tú puedes estar segura que Dios sabe en dónde estás y a dónde vas. Aunque las situaciones de la vida quieran culpar a Dios de tu aflicción, recuerda que Dios no es culpable. Porque Dios te ama, esa aflicción servirá para hacerte un bien. Él hará de ti una mujer tan pura como el oro.

Santiago tiene unas palabra de aliento con respecto a lo que le sucedió a Job y nos invita a considerar su ejemplo:

“Honramos en gran manera a quienes resisten con firmeza en tiempo de dolor. Por ejemplo, han oído hablar de Job, un hombre de gran perseverancia. Pueden ver cómo al final el Señor fue bueno con él, porque el Señor está lleno de ternura y misericordia” (Santiago 5:11, NTV)

Esta experiencia sólo se puede hacer realidad en nosotras cuando conocemos al Dios que tenemos a nuestro lado.

El Proyecto LEMA está aquí para ayudarte a conocer a Dios y a vivir la vida a plenitud que Dios tiene para ti descrita en su Palabra. Para esto te invitamos a: Leer, Estudiar, Memorizar y Aplicar la Palabra de Dios en tu vida diaria.

LEMA: Lee, Estudia, Memoriza, Aplica la Palabra

 

Conoce a Dios, Siete Verdades Sobre Dios, es un estudio bíblico que te ayudará a tener una verdadera perspectiva de Dios y quién es. Proximamente disponible para descargar. Te enviaremos más información.

 

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Es en la Palabra de Dios en donde empezarás a conocer mejor a Dios.

 

 

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Un pensamiento en “El veredicto ha llegado… ¡Dios no es culpable!

  1. Amén! Creo que nuestro Dios es soberano y Él permite todo en nuestra vida. Muchas veces nosotros somos quienes nos metemos en situaciones difíciles y a pesar de eso Él sigue fiel y siempre está para darnos el veredicto final, Cristo esta vivo.!!!!!siempre es mi ayuda

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