Mi corazón roto,Ya no me duele ~ El Secreto

Hace aproximadamente 15 años conocí a una hermana en Cristo en un equipo de baseball al que me hijo y su hijo pertenecían. Entablamos una relación amistosa. Luego de saber que era una mujer cristiana, ella me invitó a asistir a un estudio bíblico que cambió mi vida radicalmente.

Hasta antes del estudio bíblico, mi vida había sido una de rutina religiosa. Habiéndome casado con un pastor, graduada de un Seminario Bíblico y nacida en un hogar cristiano, desde pequeña sabía exactamente lo que era “ser crisitana”. Es más, te podría repetir versículos de memoria. Sabía en dónde se hablaba del amor de Dios. Te podía decir que Jesús te ama a ti y evangelizarte para que llegues a conocer a Jesús. Todo era religiosidad, pero sin vida para mí.

El estudio bíblico fue el inicio a un nuevo amor. Fue le inicio de una relación con Dios que no había conocido hasta ese entonces. Un nuevo amor por Jesús y su Palabra. Desde ese estudio bíblico, te puedo decir, con certeza, que Dios me dio un nuevo amor.

Habiendo vivido con un un corazón roto por las cosas de la vida que había enfrentado, me agarré de la vida cristiana como la solución para sanar mi corazón. Pero no fue suficiente. Porque mi vida carecía de algo más. Vivía con vacíos que me llevaron a tomar decisiones equivocadas y que me esclavizaron por mucho tiempo.

Aunque materialmente tenía lo que muchas hubieran deseado. Casada con un pastor, con título de una profesión, dos hijos hermosos, casa nueva y hasta carro nuevo, nada de esto me servió para darme la satisfacción que Jesús había prometido en la vida.

La Biblia dice que Él vino para darnos vida y en abundancia. Sin embargo, esto no era mi realidad. Por fuera, todo parecía felicidad, pero por dentro vivía con dolor. Mi corazón estaba roto. No tenía ganas de vivir.

Las cosas materiales nunca me dieron la felicidad que buscaba. Mi esposo no podía llenar los vacíos de mi corazón. Mis hijos tampoco lo pudieron hacer. Cada cosa que lograba en mi vida se quedaba corta en comparación con lo que estaba buscando. Nada pudo satisfacerme en esa cuesta por satisfacción y felicidad interior.

Me sumergí en un negocio que llegó a tomar prioridad en mi vida. Pensé que eso me daría identidad y felicidad. Que allí encontraría la satisfacción que buscaba. Fue un arma que Satanás usó para que le diera la espalda a Dios. Me alejé poco a poco de Dios, convirtiendo ese negocio en un ídolo que controlaba todas las áreas de mi vida. Aunque era productivo en cuanto a finanzas, esto tampoco logró llenar mi corazón vacío e insatisfecho.

Mientras vivía así, me inscribía en diferentes estudios bíblicos que me hablaban del amor de Dios hacia mí. Hasta que un día el estudio bíblico de Ester empezó a hacer una revolución en mi mente y corazón. Fue en el año 2009, cuando Dios me mostró que Él tenía un propósito con mi vida. Que todo lo demás que había vivido me estaba encaminando hacia ese propósito.

Dios me dio un nuevo amor. Él empezó a darme un amor sobrenatural por su Palabra y por conocer a Jesús íntimamente. Hasta ese entonces lo conocía en formas erróneas y con conceptos que sólo trajeron decepción sobre Dios a mi vida. No podía comprender como un Dios que me amaba me había abandonado a mi suerte. En realidad no podía quejarme; ya que tenía lo que muchas desearían. Pero no había experimentado esa vida que Jesús había prometido. Esa vida no era una realidad para mí.

Me identifiqué mucho en ese tiempo con las letras de dos canciones de Marcela Gándara: Super que me amabas y Un largo viaje. Una de ellas dice:

“Supe que me amabas lo entendí,
Y supe que buscabas, mas de mí,
Que mucho tiempo me esperaste y no llegué,
Supe que me amabas, aunque huí,
Lejos de tu casa, yo me fuí,
Y con un beso y con amor,
Me regalaste tu perdón, estoy aquí”

Quizá, tú también te identificas con esta realidad. A veces, la vida nos trata mal y nos deja pensando que Dios se ha olvidado de nosotras. Que Dios cerró el libro de nuestra vida y nos ha dejado para que nos defendamos solas. Pero Dios, es mucho más que el concepto que tienes de Él.

Dios quiere entablar una relación estrecha contigo y quiere que lo conozcas de cerca. Jesús murió por ti en la cruz para darte una vida plena y abundante. No para que vivas en lamentos y lágrimas o con un corazón roto. El vino para liberar, sanar, restaurar y destruir las obras del enemigo en tu vida.

Los amores que tuve, y no estoy hablando de amor sentimental, sino de amores hacia personas y cosas también. Ninguno de esos amores me pudo dar lo que Jesús me dio en su Palabra.

Mi corazón ya no duele, está sano, porque Dios lo remplazó con otro amor. El amor por su Palabra. Este amor ha hecho algo nuevo en mi vida. Me ha llevado a leerla, estudiarla, memorizarla y aplicarla en mi vida diaria: LEMA. Ha cambiado mi vida notablemente. Su Palabra me ha dado nuevos comienzos, nuevas esperanzas y me ha sanado. Ahora comprendo la vida que Jesús vino a darme y cómo hacerla mía.

El amor por Jesús y su Palabra es mi nuevo amor. En su Palabra he conocido a Jesús y la vida que Dios tiene para mí. Su Palabra me devolvió las ganas de vivir. Jesús me habla por medio de ella y me muestra cómo vivir para gozar de la vida que vino a dar.

Este es el secreto para sanar un corazón roto: Su Palabra viviendo en tu corazón. Es lo que sanó mi corazón y puede sanar el tuyo también. Conocer a Jesús de cerca en su Palabra trae sanidad y nueva vida.  No hay mejor inversión de tu tiempo y recursos que buscar más de Jesús en su Palabra.

¿Conoces a alguién que está viviendo con un corazón roto? Comparte este artículo con ella. ¡Te lo agradecerá!

¿Qué ha hecho la Palabra de Dios en tu vida? Deja un comentario

  

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