“Si uno cae, el otro puede darle la mano”

Recientemente mi perra Chloe fue diagnosticada con cáncer a los huesos. La noticia nos llegó inesperadamente. Sabíamos que tenía artritis en sus patas de atrás porque había empezado a cojear. El veterinario dijo que sólo tenía unas dos semanas más para vivir.

Empezamos a darle comidas diferentes para combatir su cáncer y en lugar de empeorar, está más viva que nunca. Ya han pasado más de dos semanas desde que tuvo el diagnóstico. Le estamos dando, como dice mi esposo, la dieta de Jesús 911. Su hija, Dakota (mi otra perra), recientemente se lastimó la misma pata de atrás al subir las escaleras. Ahora tenemos a dos que están cojeando.

Dakota es conocida en mi casa por imitar lo que los otros perros hacen. No sé si ella está solidarizándose con su mamá y decidió empezar a cojear también. Dicen que los hijos aprenden de sus padres y los imitan. En fin, supongamos que su cojera es verídica y de verdad está lastimada. El caso es que ella también necesita atención.

Por qué te cuento esto. Sinceramente, a veces, me he sentido como Chloe, cojeando y tratando de sobrevivir. Me alimento lo mejor que puedo (espiritualmente hablando) para poder continuar. Sin embargo, en estos días, he visto en frente una clara ilustración que no me deja tranquila y que me dice que hay otras que también están cogeando a mi alrededor. Que necesitan de mi ayuda. Te soy sincera, a veces, la tentación de abandonarlo todo y concentrarme en mi cojera solamente se ha hecho presente.

Quizá te ha pasado a tí también. Quieres enfocarte en tu propia vida y le dices adiós a los demás. Estás tan preocupada por tí misma que no tienes tiempo para ayudar a otros en su condición. No te estoy señalando, sé lo que es estar allí. Sé lo que es sentirme una víctima, pensando que el mundo me debe algo y que deben pagar.

Mira lo que dice Santiago 5:19-20: Mis amados hermanos, si alguno de ustedes se aparta de la verdad y otro lo hace volver, pueden estar seguros de que quien haga volver al pecador de su mal camino salvará a esa persona de la muerte y traerá como resultado el perdón de muchos pecados”.

Claramente, estamos incluídas en este grupo de personas. Tú y yo podemos apartarnos de la verdad. Podemos encontrarnos en algún momento cojeando también como otras. Pero ¿cuál es el llamado? Estamos llamadas a intervenir, no a mirar de lejos, si no a hacer volver al pecador de su mal camino. Cómo dice Galátas 6:1: Hermanos, si alguien es sorprendido en pecado, ustedes que son espirituales deben restaurarlo con una actitud humilde. Pero cuídese cada uno, porque también puede ser tentado”.

Quizá, eres como yo y no te quieres meter en la vida de otros. Pero Dios nos insiste en que nuestra labor en esta tierra no es individualista. Estás aquí porque tú vida tiene propósito y Dios quiere usarla para que impactes a otros a tu alrededor. Si estás cojeando, necesitas, enderezar tu camino para que puedas ayudar a otros. No se puede vivir cojeando toda la vida. ¡Esa no es vida!

Leamos lo que dice Hebreos 12:12-13:Por lo tanto, renueven las fuerzas de sus manos cansadas y fortalezcan sus rodillas debilitadas. Tracen un camino recto para sus pies, a fin de que los débiles y los cojos no caigan, sino que se fortalezcan” (NTV). Otra versión lo dice así:  Por tanto, renueven las fuerzas de sus manos cansadas y de sus rodillas debilitadas. Hagan sendas derechas para sus pies, para que la pierna coja no se disloque, sino que se sane” (NVI).

Para salir de tu cojera, tienes que hacer lo que dice Hebreos, renovarte y fortalecerte. Nuestra fortaleza proviene de la Palabra de Dios, no ha substituto alguno. Si estás pensando que puedes salir de tu cojera con ir a la iglesia todos los domingos y escuchar un mensaje semanal. Ir a una conferencia o retiro y tomar notas. Aprovecha estas conferencias. Pero eso no es suficiente. Tú tienes que invertir tu tiempo y también invertir en tí misma en lo que vale la pena, la Palabra de Dios como tu LEMA de vida.

Quiero darte la mano y ayudarte a salir de tu cojera. Te invito al Proyecto LEMA, es una herramienta que Dios ha puesto en tus manos para ayudarte. Cuando atiendas a tu cojera estarás preparada para ayudar a otras a caminar sin cojear. No te demores más y únete a otras mujeres que ya están gozando de una buena dieta para dejar que Dios sane cualquier cosa que las ha tenido cojeando y no la deja avanzar. Ellas están dejando que Dios las fortalezca y las renueve en toda área de sus vidas. ¡Sigue el enlace de abajo y activa tu membresía hoy!

“Si uno cae, el otro puede darle la mano y ayudarle;
pero el que cae y está solo, ese sí que está en problemas”
Eclesiastés 4:10

Prepárate con el nuevo Estudio Bíblico que empieza el 22 de Abril: “El Otro Lado”. Gratis para los miembros del Proyecto LEMA.

 

0elotroladoproyectolema2Activa tu membresía al Proyecto LEMA. Haz clic aquí

Tendrás acceso a este y otros estudios bíblicos.

 

 

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