“Hagan esto, en memoria de mí” ~ Viernes Santo

Recientemente un cristiano judío nos recordó la última cena del Señor. Fue interesante conocer la perspectiva de los elementos que utilizan para recordar la trayectoria desde la esclavitud de los israelitas hacia su libertad. Pascua, esta celebración judía, es una trayectoria de 15 pasos que les recuerda esto.

Una de las prácticas de las quince, la primera en realidad, se denomina “Kadesh”. Me llamó la atención lo que significa la palabra “kiddush”. Significa: especial y único. Lo primero que hacen es reflexionar en que somos especiales y únicos. Con talentos y habilidades que deben ser usados en beneficio del mundo en que vivimos.

Cuando los judíos eran esclavos en Egipto, tenían que construír las ciudades-tiendas de Piton y Ramses. Este era un trabajo torturoso porque estas ciudades se encontraban en tierras pantanosas. Cada vez que los judíos construían un nivel, se hundía. Se podría deducir de esto que la esclavitud es una vida sin logros y sin sentido.

El plan de Dios es que vivamos libres, lejos de pozos de esclavitud y el pecado que nos mantiene estancadas. Nos ha traído al conocimiento de Jesús para que nuestras vidas se construyan en tierra firme, no pantanosa. Que cada cosa que vivimos sea un fundamento tras otro para fortificarnos en toda área de nuestras vidas. Jesús vino para liberar a los cautivos. El vino para romper las cadenas de quienes viven construyendo en tierras pantanosas y siguen hundiéndose.

Desde el principio de los tiempos, Dios enseño a su pueblo a practicar recordatorios anuales. Le dijo a su pueblo que separaran dias especiales para recordar sus grandes hechos en favor de ellos. También, les advirtió que nunca olvidaran lo que El había hecho por ellos.

Para nosotras las que hemos crecido en la iglesia, la Semana Santa es un evento que no lo pasamos por alto y hacemos un acto consciente de recordar y meditar en cada cosa que se relaciona con la muerte y resurrección de Cristo.

Quiero invitarte a meditar en la cena del Señor la noche que fue entregado. Pero antes, leamos lo que Lucas, el autor del libro de Hechos, nos relata sobre algo que Pablo hizo en medio de momentos difíciles por los que estaban pasando. Leamos:

“Cuando comenzó a amanecer, Pablo exhortaba a todos que comiesen, diciendo: Este es el decimocuarto día que veláis y permanecéis en ayunas, sin comer nada.  Por tanto, os ruego que comáis por vuestra salud; pues ni aun un cabello de la cabeza de ninguno de vosotros perecerá. Y habiendo dicho esto, tomó el pan y dio gracias a Dios en presencia de todos, y partiéndolo, comenzó a comer. Entonces todos, teniendo ya mejor ánimo, comieron también. Hechos 27:33-36

Pablo hizo lo siguiente: “Tomó el pan y dio gracias a Dios en presencia de todos, y partiéndolo, comenzó a comer”.

Ahora leamos lo que Lucas también dice en su evangelio:

“Cuando llegó la hora, Jesús y sus apóstoles se sentaron a la mesa. Entonces les dijo: He tenido muchísimos deseos de comer esta Pascua con ustedes antes de padecer  pues les digo que no volveré a comerla hasta que tenga su pleno cumplimiento en el reino de Dios. Luego tomó la copa, dio gracias y dijo: Tomen esto y repártanlo entre ustedes. Les digo que no volveré a beber del fruto de la vid hasta que venga el reino de Dios. También tomó pan y, después de dar gracias, lo partió, se lo dio a ellos y dijo: Este pan es mi cuerpo, entregado por ustedes; hagan esto en memoria de mí” Lucas 22:14-19.

Jesus hizo lo mismo que Pablo y en el mismo orden:Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio” (v.19)

En el pasaje de Hechos vemos que este fue un momento eucarístico para unos, para otros talvez una simple comida. Para Pablo y los demás que valoraban lo que Jesus había hecho, era un momento para recordar a Jesús nuevamente. Jesús dijo: “Hagan esto en memoria de mi”.

La Semana Santa para muchos no significa nada. Los centros comerciales seguirán con sus ventas, Facebook seguirá haciendo amigos y Twitter seguirá buscando seguidores. Para muchos, la vida seguirá igual. Pero para nosotras, las que hemos creido en Jesús como Salvador, este es el tiempo de recordar al Hijo de Dios sacrificado y muriendo por nuestros pecados.

Cuando pienso y recuerdo la misión de Jesús descrita en Isaías 61:1-3, no hago nada más que agradecerle a Dios que Jesús vino a sanar, liberar, redimir, restaurar, cambiar, consolar y a darnos nueva vida. Con su sacrificio, podemos tener una relación con Dios. El perdón de pecados está disponible para todo el que se arrepiente.

La muerte de Cristo es como una puerta que te invita a salir de cualquier esclavitud de pecado en la que has estado viviendo. El vino para que ya no construyas en pantanos, esto es en tierras que se hunden. Vino para darte tierra productiva y firme. Para que tu vida sea una vida feliz y de éxito que se construye en el fundamento que es Cristo. Para que tengas una vida plena y abundante como El lo prometió.

Cuando celebres a Jesús en esta Semana Semana, en todo lo que hagas, recuerda sus palabras. Si los elementos de la cena están presentes o no, ¡recuerda! ¡recuerda! ¡recuerda! Jesús dió su vida por tí para que tengas una vida abundante desde hoy: “Hagan esto en memoria de mí”.

 

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