¡Me dió los deseos de mi corazón! Y ¡Quiere hacer lo mismo por tí!

En mi juventud, el grupo de jóvenes al que asistí, visitó un asilo de ancianos. Me imagino que yo tenía unos veinte años de edad. Fue una experiencia que nunca olvidaré. Creo que sentarse a escuchar las historias y el recuento de la vida de quienes han vivido muchos años más que uno, es una bendición.

Nunca olvidaré la bendición que pronunció una ancianita hacia mí cuando me despedía de ella. ¡Fue una que la veo cumplida hoy!

Desde ese tiempo, los años han pasado para mí. Aunque no soy anciana todavía, viene a mi mente el Salmo 37, atribuído al rey David. El verso 25 dice lo siguiente: “He sido joven y ahora soy viejo, pero nunca he visto justos en la miseria, ni que sus hijos mendiguen pan”.

No se necesita ser anciona para poder atestiguar de esta verdad. Muchas de ustedes, quizá están en sus veinte, treinta, cuarenta, cincuenta o sesenta años de edad y pueden decir lo mismo que David dijo: Dios es fiel a sus hijos.

Este es un salmo que escribió David cuando estaba cerca del final de su vida. David tuvo una gran historia con Dios. Pasó por grandes batallas, fue perseguido por años. Luego, fue coronado rey, después  cayó en pecado, mató al esposo de la mujer con quién pecó.Perdió a su hijo, tuvo grandes problemas con sus otros hijos, pero después de todo lo que pasó, de sus labios escuchamos: ¡Puedes confiar en Dios! ¡Dios puede hacer lo que ha dicho!

Veamos lo que David iene que decirnos en cuanto a los deseos del corazón. Este es un hombre que nos habla de su experiencia. Algo que para mí siempre ha tenido mucho peso.

Este Salmo, no sólo fue escrito por un hombre en sus últimos años, pero también se escribió en forma de acróstico. En otras palabras, es un salmo de proverbios. David escribió bajo la inspiración de Dios este salmo en orden del alfabeto hebreo. Se escribió de esta manera por una razón especial y es ésta: Para que sea esta Palabra sea enseñada y fácilmente memorizada.

El pueblo hebreo estaba acostumbrado a memorizar las Escrituras. Qué hermosa práctica, creo que es digna de imitar. Todos los que somos hijos de Dios deberíamos estar memorizando las Escrituras.

En Mi nuevo libro “En Mi Corazón”, Vive  con Exito un Versículo al mes, te comparto devocionales para cada mes del año y te doy un versículo mensual para memorizar basado en el devocinoal. Sigue el enlace para adquirirlo: “En Mi Corazón”

Estos son días de mucho tormento y ataques sicológicos que tener la Palabra de Dios en nuestra mente es imprescindible. Necesitamos las Escrituras en nuestra memoria, la cual es un arma fuerte contra al enemigo.

Algunos comentaristas definen al Salmo 37 como una teodicea. En otras palabras, en donde podemos ver la justicia de Dios. El libro de Job es una teodicea. Job pregunta:  ¿Acaso Dios pervierte la justicia? ¿Acaso tuerce el derecho el Todopoderoso? Job 8:3. La misma pregunta que vemos en Génesis 18.

El libro de Job es una exposición de la justicia de Dios. ¿Podemos confiar en Dios? Me pregunto si alguna de nosotras está pasando por alguna situación en la que nos preguntamos si Dios es bueno o no. Si podemos confiar en El o no.

El verso que queremos tratar hoy es este y se encuentra en Salmos 37:4: “Deléitate en el Señor,  y él te concederá los deseos de tu corazón”.

Te pregunto: ¿Cual es la diferencia entre antojos y deseos? Escuché esta definición sobre antojos y me pareció interesante: “Cada antojo destructivo es una reacción carnal a un deseo que no he prestado atención”. Hay algo que está controlando ese antojo.

Una muchacha escribió un comentario en un blog que leí y decía: “He dejado de hacerlo todos los Lunes”. ¿Cuántas de nosotras tratamos de hacer lo mismo cada Lunes? Piensa en estos momentos en aquello que te está controlando.

Un deseo legítimo del corazón para ser considerado “legítimo” necesita tener un período de espera. En otras palabras, probado por el tiempo. Es algo que tu quieres de la vida o que deseas que defina tu vida. Es un anhelo que es sostenido por tiempo, es decir permanece y no termina. Un verdadero deseo del corazón es un anhelo sostenido que no es afectado por el estado de ánimo o por lo que está a su alrededor.

Esos son los deseos de los que habla el Salmo 37:4: “Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón”.  Un deseo que no es afectado por nuestro humor. No se está refiriendo al deseo de halarle el pelo a alguién, o de decirle a otro conductor sus cuatro cosas. Tampoco es afectado por las hormonas que tenemos en un determinado día!

Ahora pensemos: ¿Cuál es ese deseo legítimo de tú corazón? Yo sé muy bien el mio, pero piensa ¿cual es el tuyo? Esos anhelos que parecen no haberse cumplido todavía. Recordemos que para ser un legítimo deseo requiere de “una espera”.

En Salmos 38:9 se nos recuerda esto: “Señor, tú sabes lo que anhelo, oyes todos mis suspiros”. Que alivio es saber que Dios tiene delante de El todos los anhelos de mi corazón y que no se ha olvidado de ellos. Es más, que aún mis suspiros están delante de El. ¡No nos demos por vencidas! No debemos tirar por el suelo los deseos de nuestro corazón, Dios los tiene muy presente.

He aprendido que al final del día vamos a hacer lo que queremos. Nadie puede decir al final de su vida, “Nunca hice lo que quería”, porque eso es realmente lo que hicimos. Es aquí donde tenemos que meditar seriamente en lo que realmente queremos sacar de esta vida.

¿Qué es aquello que verdaderamente anhelas? ¿Qué es lo que quieres que se escriba en tú tumba? Nuestra vida es más que un guión en la lápida de nuestra tumba “de tal fecha a tal fecha”. ¿Estamos dispuestas a hacer los que nuestro anhelo, el deseo más íntimo de nuestro corazón demanda? Esta es la pregunta que nos debemos hacer hoy.

Todas nosotras tenemos sueños. Dios mira al “corazón” de nuestros deseos, lo que está muy adentro de tí. Si El no estuviera mirando esos deseos, hoy estuviéramos casadas con el enamorado que tuvimos a los 13 años de edad (Alguna de ustedes si se casaron con él).  Pero Dios que sabe todas las cosas, hará que cualquier cosa que no coincide o tiene nada que ver con nuestro destino se trunque.

Dios ve más allá de los simples antojos que tenemos. El está mirando al “corazón” de nuestros deseos. Aquello que te motiva, aquello que te mueve. Eso que está debajo y muy adentro de tu corazón. ¡Dios lo ve! Y a esto El se ha comprometido otorgar.

Pero, me pregunto: ¿Estamos dispuestas a cooperar con El? Si tú tienes un anhelo legítimo, y eres una verdadera mujer piadosa, que ama a Dios y quiere obedecerlo. Y si aún no lo has recibido lo que deseas, hay algo que está en juego. Ten por seguro que hay algo que está sucediendo. Cuando los deseos de nuestro corazón no coinciden con el “corazón” de nuestros deseos y nuestro destino está de por medio; Dios irá directamente al “corazón” de nuestros deseos. Tenlo por seguro. ¡Lo ha hecho conmigo!

No importa si te cambias de casa muchas veces. El anhelo que está en tu corazón siempre irá contigo. No importa si cambias de trabajo, el legítimo deseo de tu corazón estará allí. Dios nos conoce mejor que nadie y que a nosotras mismas. El sabe lo que va a tomar para llevarnos a ese lugar de cumplimento de los deseos de nuestro corazón. El ve el fin desde el principio.

A veces, nos detemos a orar y pedimos a Dios: “por favor,” “por favor”. Hoy quiero que sepas que Dios no se ha olvidado de tus anhelos. El los tiene presente. Pero si hay una espera es porque hay algo de gloria que está en juego. Dios no nos ha dado la espalda tampoco. El nos escucha siempre. Dios no ha retirado su favor de nosotras o nos ha puesto el pie para que nos caigamos. ¡El no te ha abandonado!

¡Espara un poquito más! ¡Espera un poquito más!

“Espera con paciencia al SEñOR; sé valiente y esforzado;
sí, espera al SEñOR con paciencia”
Salmos 27:14.

Hoy puedo decirte que Dios cumple los deseos del corazón. Dios vió que mi corazón roto necesitaba sanidad antes de concederme los deseos de mi corazón que El me ha dado hasta hoy. ¡El quiere hacer lo mismo por t!

El ProyectoLEMA.com. es lo que Dios tiene para tí mientras esperas en El. Aquí encontrarás la sanidad de tu corazón que es lo primero que El quiere hacer por tí por medio de su Palabra. Dios quiere darte los deseos de tú corazón pero primero quiere sanarlo y renovarlo. Solamente así vas a poder ver lo que deseas realizado. Tienes que empezar con esto primero.

Dios quiere que hagas de su Palabra tu LEMA de vida.  ¡Activa tu membresía este Viernes, 17 de Marzo!  ProyectoLEMA.com. Será una experiencia que te llevará a otro nivel con Dios. ¡Tú vida no será la misma!

Dios te sacará de cualquier pozo en el que estás y te llevará a vivir una vida de restauración, renovación, libre, sana, feliz y con éxito con su Palabra.

 

1ERPNoemi
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