Destrozado, pero no arruinado ~ Devocional ~ Parte #3

latormentaperfecta1Hemos estado hablando sobre la tormenta que Pablo y otros que viajaban con él estaban enfrentando. Se nos ha dicho que la situación por la que estaban pasando eran tan difícil que no podían diferenciar entre el día y la noche.

Creo que muchas de nosotras nos podemos identificar con situaciones similares cuando. Hay un refrán que dice: “Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes”.  

Puede ser que no veamos la luz del dia todavía pero pronto amanecerá. Isaías 40:31a nos dice esto: “Pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas”. También nos dice esto: “volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán”.

Según este verso se nos dice que mientras más esperamos, más fuertes seremos. Si eres como yo, mientras más espero, más decaida me siento. Quizá esto nos sucede porque no hemos comprendido lo que esa Escritura nos dice. Nos dice que los que esperan “en el Señor” renovarán sus fuerzas. No nos dice los que esperan en esa cosa que estamos esperando.

No se nos está diciendo que si esperamos en “esa cosa” vamos a renovar nuestras fuerzas. Nos dice claramente, los que esperan en mí. En medio de esa situación o cosa que esperas, ¡ESPERA EN MI! Esto es exactamente lo que veremos en este capítulo de Hechos 27. Ellos están esperando en Dios y sus vidas están en peligro.

Dijimos que Dios les habia dicho por medio de Pablo que no iban a perder sus vidas pero que si iban a perder el barco. De alguna manera ellos van a salir nadando hacia el sitio en donde Dios tiene seguridad para ellos. Las invito a abrir sus Biblias en Hechos 27:27-32:

27 Ya habíamos pasado catorce noches a la deriva por el mar Adriático,[b] cuando a eso de la medianoche los marineros presintieron que se aproximaban a tierra. 28 Echaron la sonda y encontraron que el agua tenía unos treinta y siete metros de profundidad. Más adelante volvieron a echar la sonda y encontraron que tenía cerca de veintisiete metros[c] de profundidad. 29 Temiendo que fuéramos a estrellarnos contra las rocas, echaron cuatro anclas por la popa y se pusieron a rogar que amaneciera. 30 En un intento por escapar del barco, los marineros comenzaron a bajar el bote salvavidas al mar, con el pretexto de que iban a echar algunas anclas desde la proa. 31 Pero Pablo les advirtió al centurión y a los soldados: «Si ésos no se quedan en el barco, no podrán salvarse ustedes.» 32 Así que los soldados cortaron las amarras del bote salvavidas y lo dejaron caer al agua.

Quiero que mires a las primeras palabras en el verso 27. Se nos dice que habían pasado catorce noches. Imaginémonos la situación y las emociones que estaban viviendo en esos cartoce días. Si has seguido estos devocionales sabes que hemos visto tres puntos, te los menciono a continuación y hablamos detenidamente de cada uno de ellos.

1. Algunas  veces estamos parados en el mismo lugar en donde varias tormentas chocan.

2. La interrogante de quien tiene la culpa alimenta la furia de cada tormenta.

3. La tentación titánica en cualquier tormenta es rendirse a ella.

 El punto número cuatro es:

4. Para pasar a través de una tormenta a veces tenemos que cortar algunas cuerdas

Este punto viene directamente de lo que nos dice el verso 32: “Así que los soldados cortaron las amarras del bote salvavidas y lo dejaron caer al agua”. Puede haber una hermosa claridad que aparece cuando estamos en una tormenta que choca con otras tormentas. A veces descubrimos que una razón por la que Dios permite que hayan diferentes tormentas que chocan es porque hay cosas en nuestras vidas que tienen que ser cortadas. Cosas que hemos estado agarrando por mucho tiempo.

Quiero que sepas algo. Esas cosas no son necesariamente cosas malas. Pero quizá son cosas que no necesitas en tu vida. Puede ser que el propósito de ellas cinco años o diez años atrás ya se cumplió y ahora es tiempo de dejar eso a un lado. Lo que si quiero dejarte en claro es que no estoy hablando de cortar las amarras de tu matrimonio. ¡No! eso no es a lo que me refiero. Sin embargo, quizá hay relaciones de otro tipo que te impiden seguir la dirección que Dios te está mostrando.

Quizá es tiempo de dejar ese trabajo que ya cumplió esa etapa de crecimiento para tu vida. O mudarse a otro sitio, inclusive hacer nuevos amigas. No quiero que aceptes esto como si Dios te está diciendo esto, pero algunas veces es tiempo de buscar otra iglesia. Dios nos dice que cortemos esas cosas que están manteniéndonos amarradas a algo que no nos deja seguir al sitio de crecimiento que Dios tiene para nosotras.

Algo que quiero decirte es que Dios va a confirmarte eso que piensas que debes cortar. Así que no te apresures a cortar nada hasta que Dios te lo confirme claramente. No vayas a romper con tus amistades o renunciar a tu trabajo. Permite que Dios te confirme lo que te está diciendo que cortes. Si escuchas algo hoy, y luego Dios te lo sigue diciendo cuatro veces más. Entonces es tiempo de cortarlo.

Nosotras las mujeres encontramos seguridad en hacer lo mismo. No queremos añadir nada nuevo. Mi esposo me hizo la propuesta de ir a buscar otros restaurantes este nuevo año porque no me gusta comer en sitio nuevos sino en los mismo de siempre. Puede ser que tengas las mismas amigas y no quieres conocer a más, ¡cuantas buenas amigas nos estamos perdiendo! No te digo que dejes a tus buenas amigas, pero busca también a otras.

A lo mejor tienes un pasatiempo (hobby) y Dios nos dice es tiempo. Tengo otro sitio a donde quiero que vayas. Esto es lo que me sucede. Si no corto lo que me ha dicho que debo cortar. Generalmente no lo hago enseguida (sonrisa). Si no la corto cuando me ha dicho que lo haga, lo que suce es que esa amarra se convierte en una soga en mi cuello. En lugar de haber hecho lo que Dios me dijo cuando me lo dijo, lo dejo pasar y en lugar de ser una transición fácil me estoy ahorcando a mi misma.

Puede ser que Dios quiere usarte en otra área de ministerio en tu iglesia. Y tu has estado haciendo lo mismo por años y Dios te ha dicho ya es tiempo. Pero tu respuesta ha sido: “Pero no hay nadie mas que lo haga”. La razón por la que no hay nadie más ¡es porque tu sigues allí!

Quizá la razón por la que no estamos moviendonos a ese sitio en donde nos quiere llevar es porque estamos agarradas de las mismas amarradas por años. Es tiempo de cortarlas. Dios te dice tengo nuevos lugares a donde te quiero llevar, pero tu estás amarrada en los mismos sitios que no quieres ir conmigo hacia la libertad. Si esto es una confirmación en tu vida, entonces agarra las tijeras.

Leamos Hechos 28:31: “Y predicaba el reino de Dios y enseñaba acerca del Señor Jesucristo sin impedimento y sin temor alguno”. En este verso vemos que el libro de Hechos termina con esta frase “Sin impedimento”. El libro de Hechos nos habla del trabajo del Espíritu Santo a través de personas comunes como tú y yo. Ellos vivieron una aventura porque optaron por moverse en el Espíritu. Nosotros en cambio hemos cementado los pies y hemos demandado de Dios quedarnos allí mismo. Dios nos dice mi unción está moviéndose.

En esos sitios en donde nos aburrimos, nos cansamos. Cuando fue la útlima vez que esuchaste una palabra fresca de Dios te pregunto. Dios está hablando allá, y nosotras seguimos en el mismo sitio. Tenemos que movernos con Dios. Los hechos del Espíritu Santo de Dios en nuestra vida se manifestaran cuando El esté “sin impedimento”.

Nosotros tenemos nuestros botes salvavidas también, esas cosas que tenemos y buscamos para nuestra seguridad en lugar de Dios. Dios me mostró Isaías 40:12 que dice: “¿Quién ha sostenido los océanos en la mano?” Nos hace ver que Dios sostiene los mares en sus manos. Quiero que reflexiones y veas que mientras tu barco está en la tormenta, Dios nos solamente tiene el barco en sus manos sino también los mismo océanos. Tú y yo podemos confiar en El. Continuará…

Si deseas leer la primera parte de este Devocional, sigue este enlace: Destrozado, pero no arruinado ~ Devocional ~ Parte #1
Destrozado, pero no arruinado ~ Devocional ~ Parte #2

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