Destrozado, pero no arruinado ~ Devocional ~ Parte #1

latormentaperfecta1Al empezar un nuevo año deseo hablar a aquellos que de alguna manera han pasado o están pasando por alguna tormenta en sus vidas.

La vida siempre trae sus sorpresas y puede ser que hoy todo ande bien, pero mañana no. Para esto, queremos tener la seguridad que Dios nos ofrece en nuestra jornada. Es mi oración que con esta serie de devocionales puedas tener una mejor perspectiva del Dios que está contigo en medio de la tormenta.

En 1991 se registró un evento conocido como “La tormenta perfecta”. El área inicial de baja presión se desarrolló fuera de la costa atlántica de Canadá el 28 de octubre forzado hacia el sur por varios elementos del norte y alcanzó su momento de mayor intensidad como un ciclón grande y poderoso. La tormenta azotó la costa Este de los Estados Unidos con grandes olas e inundaciones costeras, antes de volverse hacia el suroeste y debilitarlo. Prosigue sobre aguas más cálidas, y este sistema en su transición se convierte en un ciclón subtropical antes de convertirse en una tormenta tropical. Luego enlaza algunos estados del Medio Atlántico y se vuelve hacia el noreste.

El 1 de noviembre el sistema evolucionó hasta convertirse en un huracán completamente desarrollado, con vientos máximos de 75 millas por hora (120 km / h), aunque el Centro Nacional de Huracanes dejó sin nombre para evitar confusiones en medio del interés de los medios, más tarde recibió el nombre de “La tormenta perfecta“.

En la Biblia la palabra perfecta es muy interesante. En el Nuevo Testamento no siempre significa estar sin pecad o sin falta. Esto si significa en lo que concierne a Jesús, sin pecado, perfecto en todo. Sin embargo, hay otro significado para la palabra “telios” (perfecto) en el griego y este es: llevar algo a su objetivo, completar.

Dios muchas veces permite cosas en nuestras vidas de tal manera que completen o digamos que lleven a cabo un objetivo de El para nuestras vidas. Algo que quizá no hubiera sucedido de otra manera. Es un plan de Dios, aunque a veces sea duro ver en ese viento y olas de la tormenta. Pero cualquier cosa por la que estamos pasando o hemos pasado, se puede tornar en una tormenta destructiva o una tormenta perfecta.

En esta serie de devocionales hablaremos de diferentes puntos. El primer punto es:

1. Algunas  veces estamos parados en el mismo lugar en donde varias tormentas chocan.

Algo que se dijo sobre “La tormenta perfeca” es que en esta tormenta podíamos ver claramente a la naturaleza tratando de arrazar con todo lo que tenía. Nosotros tenemos un gran enemigo, poderosas fuerzas espirituales de maldad nos dice la Biblia. En realidad estamos viviendo una guerra, dias de turbulencia que se pueden convertir en tormentas.

Quizá pensamos que el enemigo nos deja tranquilas cuando estamos caídas, pero ese es exactamente el sitio en donde él va para seguir pateando lo más duro que pueda. Me pregunto: ¿Por qué Dios deja que algo así nos suceda?

La porción de Hechos 27:13-26 nos relata una tormenta por la que el apóstol Pablo pasó. Te pido que la leas en este momento antes de continuar. ¿Ya leíste? Después de leer el pasaje quiero que fijes tus ojos en esta parte del verso 13a: “Cuando comenzó a soplar un viento suave del sur, creyeron que podían conseguir lo que querían”.

Quiero recalcar que a veces nosotros también creemos que hemos conseguido lo que queremos. Sin embargo, Dios tiene cosas para nosotras que quiere que descubramos en medio de la tormenta. Es cierto que a veces habrán vientos y olas que se encontrarán, lo cual nos ayudará a no permanecer satisfechas con lo que hemos conocido de El, pero a querer que Dios nos lleve a una relación como nunca antes hemos tenido con El.

Muchas veces estamos satisfechas con muy poquito en el área espiritual. Luego llega una tormenta para soplar todo aquello que puede llevarse el viento. Como nos dice Hebreos 12:26-27 para remover todo aquello que se puede remover. Sin embargo, nosotras queremos que la segunda parte de estos versos sea una realidad en nuestra vida, leamos: “para que sólo permanezcan las cosas inconmovibles”. Dios quiere que en medio de cualquier tormenta tengamos la seguridad de aquello que es una realidad en nuestras vidas. Para que cuando vengas esos tiempos duros, podamos estar agarradas del ancla que El es para cada una de nosotras.

El segundo punto es este:

2. La interrogante de quien tiene la culpa alimenta la furia de cada tormenta.

Dios te trae este mensaje en este momento debido a las circumstancias que estás enfrentando. Quiero que apliques esto a tu situación de hoy. Te pido que te relaciones con esto y pienses, ¿cuáles son esas tormentas que están chocando y están en tu cabeza hoy? Te pregunto: ¿En cuántas de esas tormentas estás tu sola? Te aseguro que no son muchas. Las tormentas requieren a otras personas involucradas.

Lo que sucedió en la tormenta de Hechos 27 es que todos estaban pasando por esa tormenta pero cada uno de ellos estaba batallando con ella a su propia manera. Cuando hay más de una persona involucrada en una tormenta, hay alguien a quien podemos echarle la culpa, ¿verdad?. Esto es lo que sucede, queremos encontrar un culpable de lo que nos sucede. Esa persona necesita pagar. Algo natural en nosotras es buscar al culpable.

Ahora queremos leer los versos 9-12 del capítulo 27 de Hechos:Se había perdido mucho tiempo, y era peligrosa la navegación por haber pasado ya la fiesta del ayuno. Así que Pablo les advirtió: 10 «Señores, veo que nuestro viaje va a ser desastroso y que va a causar mucho perjuicio tanto para el barco y su carga como para nuestras propias vidas.» 11 Pero el centurión, en vez de hacerle caso, siguió el consejo del timonel y del dueño del barco. 12 Como el puerto no era adecuado para invernar, la mayoría decidió que debíamos seguir adelante, con la esperanza de llegar a Fenice, puerto de Creta que da al suroeste y al noroeste, y pasar allí el invierno”.

Hagamos un pausa. Pablo les advirtió sobre la tormenta como vemos aquí. Pero al ver, la gente quiso escuchar al capitán y no a Pablo. Ellos no sabían que Pablo estaba siendo advertido por Dios. Fijémonos en donde dice “la mayoría decidió”. Quiero decirte algo, la mayoría no siempre está correcta o tiene la razón.

Habiendo entrado en esa tormenta, me encanta lo que el apóstol Pablo les dice en el verso 21-26. El les va a decir en otras palabras: “se los dije”. Leamos:

21 Llevábamos ya mucho tiempo sin comer, así que Pablo se puso en medio de todos y dijo: «Señores, debían haber seguido mi consejo y no haber zarpado de Creta; así se habrían ahorrado este perjuicio y esta pérdida. 22 Pero ahora los exhorto a cobrar ánimo, porque ninguno de ustedes perderá la *vida; sólo se perderá el barco. 23 Anoche se me apareció un ángel del Dios a quien pertenezco y a quien sirvo, 24 y me dijo: “No tengas miedo, Pablo. Tienes que comparecer ante el *emperador; y Dios te ha concedido la vida de todos los que navegan contigo.” 25 Así que ¡ánimo, señores! Confío en Dios que sucederá tal y como se me dijo. 26 Sin embargo, tenemos que encallar en alguna isla.»”

Dios ya le había dicho a Pablo que nadie iba a morir, sin embargo no le habia dicho a que isla iban a llegar. Lo vemos cuando dice claramente: “tenemos que encallar en alguna isla”. Quiero que veamos que es una pérdida de tiempo y energía estar buscando al culpable de la tormenta en la que estamos. No importa quien es el culpable. Dios en su soberanía, nos saca de esa tormenta para que lleguemos a un sitio que ni hemos soñado podiamos llegar. De esto tenemos que estar seguras.

Tenemos que confiar que si Dios dejó que los vientos en esa tormenta en particular coincidieran. El hará lo mismo en nosotras para que con cada viento que enfrentamos nos movamos poco a poco hacia el sitio al cual nos quiere llevar. Es una bendición confiar en la Soberanía de Dios en medio de las tormentas en nuestras vidas.

Te invito a leer lo que dice Filipenses 2:13: “Pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad”. Te pido que medites en esto por un momento. Mientras esas tormentas que estás enfrentando vienen a tu mente, piensa y manténte segura que Dios está haciendo algo positivo en tu vida. Y aunque la gente te haya fallado en todo sentido, debes permanecer segura que Dios ha dejado que todas esas tormentas choquen allí donde estás; porque El tiene un sitio en donde te va a llevar al que no llegarías de otra manera. Tenemos que confiar en esto. Esta es la seguridad que debemos tener y donde nuestra esperanza debe estar depositada. Continuará…

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