Desesperada ~ Devocional ~ Parte 2

noterindas4La desesperación que experimetamos nos da la oportunidad de ver el poder de Dios actuando personalmente en nuestras vidas.

Te pregunto: ¿Alguna vez has sentido que Dios es tu única solución en alguna situación de tu vida? Y te has preguntado: ¿qué pasaría si El no se manifiesta? Quizá has pensado que no vas a poder continuar.

La viuda de la que hemos estado hablando en 2 Reyes 4 está a punto de ver un milagro en su vida. Lo importante de esta narrativa es que veamos que su participación en este milagro la lleva a experimentar el milagro de primera mano y no de segunda. 

¿Qué quiero decir con esto? La desesperación personal tiene un propósito personal también. Como dijimos, Eliseo pudo haberle dado el dinero que necesitaba. Pero ella necesitaba experimentar el milagro en su vida. Su participación era imprescindible. La situación de la viuda era crítica, debía mucho dinero. Su esposo habia muerto, alguien en quien ella se apoyaba para sustento.

Quiero que pensemos en algo que te voy a plantear. Tú que conoces a Dios, te pregunto: ¿Asocias el poder de Dios con lo que está haciendo en la vida de otros o en tu vida personal? A veces nosotras estamos operando nuestra fe y relación con Dios basadas en las experiencias que otros tienen con El. Piensa en esto por un momento.

Tenemos que parar de vivir nuestra fe a través de los lentes de segunda mano. Gracias demos a Dios por lo que hace en otras personas. Pero no te conformes tú con mirar eso que está haciendo en otros. Busca que Dios haga en tu vida lo que El quiere hacer contigo.

Sé que todas nosotras pasamos por momentos de desesperación. Cuando ese momento llega, te pregunto: ¿Qué vas a hacer? Cuando eres tú la que está pasando por esa desesperación ¿Qué harás?

La desesperación personal nos lleva a experimentar a Dios de primera mano y no de segunda. Queremos experimentar a este Dios Todopoderoso en nuestra propia situación a primera mano. Es decir, cuando estás desesperada te toca a tí sola, delante de El experimentar su poder a tu favor.

Isaías lo dice sencillamente así: “El año en que murió el rey Uzías, vi al Señor” Isaías 6:1a. Isaías habia visto a Dios operando a través de este rey. Ahora le tocaba a El experimentar ese mismo poder de Dios pero personalmente.

La desesperación por la que tú y yo pasamos tiene el gran objetivo de llevarnos a experimentar el poder de Dios como un Dios de primera mano y no de segunda.

Una de las cosas que nos paraliza para experimentar el poder de Dios en cualquier situación es el temor. Ese temor de que si le entregamos a El esa situación, El la va a arruinar y no va a hacer lo que le decimos que haga. ¿No es así como pensamos?

Una muchacha me escribió hace un tiempo pidiendo oración. En su petición pedía que Dios la ayudara en sus exámenes de estudio. Al siguiente dia me escribió y me dijo “Dios me falló”. Creo que ella no está sola en esta forma de pensar pues es así como a veces vemos a Dios. Si no contesta como queremos, entonces nos sentimos decepcionadas y nos convencemos que no nos ama y nos ha fallado. Dios no es así, escucha bien hermana. Ese no es el Dios en el que creíste cuando lo recibiste en tu corazón.

Algo que me impresiona de este relato es la actitud de la viuda frente a las instrucciones que recibió de Eliseo. Ella las siguió al pie de la letra. Te pregunto: ¿Estás dispuesta a seguir las instrucciones de Dios en medio de tu desesperación?: “Entonces ella hizo lo que se le indicó” 2 Reyes 4:5a. Fue en el transcurso de su obediencia a lo que se le dijo que hiciera que el milagro sucedió. No antes.

Lo que también me impresiona es que ella tuvo exactamente lo que necesitaba para pagar sus deudas y sustento de sobra para vivir con sus hijos. El verso 6-7 nos dice que cuando ya las vasijas estaban llenas el aceite paró de fluir: “6 ¡Pronto todas las jarras estaban llenas hasta el borde!—Tráeme otra jarra —le dijo a uno de sus hijos.—¡Ya no hay más! —le respondió. Al instante, el aceite de oliva dejó de fluir. 7 Cuando ella le contó al hombre de Dios lo que había sucedido, él le dijo: «Ahora vende el aceite de oliva y paga tus deudas; tú y tus hijos pueden vivir de lo que sobre». Este es el mismo Dios que se hace presente en medio de nuestra desesperación. El llena también nuestras vidas.

¿Qué está interponiéndose en que le creas a Dios hoy? ¿Temor? ¿Decepción? ¿Falta de fe? ¿Dudas?

Te puedo decir que he estado en estos escenarios también. Temor, decepción, falta de fe y dudas. Sin embargo, quiero recordarte que Dios no nos ha llamado simplemente a vivir una vida que se puede explicar facilmente o que esté “bien”. Dios nos ha llamado a una vida de fe.

Tu fe en Dios es un regalo de El. Es con esa fe en donde vamos a experimentar ese poder sobrenatural que nos deja con la boca abierta. Porque solamente pudo ser El, quién hizo lo imposible. Tenemos que empezar a ejercitar esa fe en El.

Esa fe hay que pelearla porque hay un enemigo que se empeña en hacernos dudar de ese Dios que nos ama. El Salmos 44:5 dice esto: “Sólo con tu poder hacemos retroceder a nuestros enemigos, sólo en tu nombre podemos pisotear a nuestros adversarios”. Mantén tu lugar, no dejes que el enemigo gane ningún terreno. Confia y cree en Dios. El tiene el poder para sacarte de tu desesperación.

Muchas de nosotras hemos caminado con Dios por mucho tiempo, otras recién están empezando. Sin embargo, cualquier logro que hemos obtenido en nuestra fe en Dios hasta el momento, tenemos que pelearlo y mantenerlo. No podemos doblegar y debilitar lo que hemos logrado: “Tengan cuidado de no perder lo que hemos logrado con tanto trabajo. Sean diligentes para que reciban una recompensa completa” 2 Juan 1:8.

Antes de concluir quiero que veamos a la mujer sunamita y su respuesta frente a su desesperación. Su hijo había muerto y ella habia salido en busca de Eliseo. Leamos el relato: “26 Corre a recibirla y pregúntale cómo está ella, y cómo están su esposo y el niño. El criado fue, y ella respondió que todos estaban bien. 27 Pero luego fue a la montaña y se abrazó a los pies del hombre de Dios. Guiezi se acercó con el propósito de apartarla, pero el hombre de Dios intervino: —¡Déjala! Está muy angustiada, y el Señor me ha ocultado lo que pasa; no me ha dicho nada. 28 —Señor mío —le reclamó la mujer—, ¿acaso yo le pedí a usted un hijo? ¿No le rogué que no me engañara?” 2 Reyes 4:26-28.

Hace unos meses una hermana me escribió para decirme que su niño de 10 años había muerto de un momento a otro. Su dolor era intenso. Los sentimientos de culpa que ella sentía eran evidentes. Unos meses después me escribió y me dijo que Dios es el que le había dado fortaleza para seguir adelante y que El había sanado su corazón herido. Vivimos en un mundo caido y cruel. Ten por seguro que cualquier momento de desesperación por el que pasamos, Dios lo puede utilizar para hacer algo en nosotras. El es un Dios que restaura porque nos ama.

La angustia que la sunamita estaba pasando era tan grande que ella tenía una sola determinación, traer al hombre de Dios a su casa para que un milagro suceda. En el relato de la sunamita, el niño volvió a la vida. Ese milagro que ella esperaba sucedió como leemos en los versos 32-37. Ella no se conformó con que Eliseo enviara a su siervo Guiezi con la vara, pero insistió en que Eliseo vaya en persona a ver a su hijo: “30 Pero la madre del niño dijo: «Tan cierto como que el Señor vive y que usted vive, yo no regresaré a mi casa a menos que usted venga conmigo». Así que Eliseo volvió con ella” 2 Reyes 4:30.

Creo que esta insistencia es lo que podemos asociar con esa fe que persiste. Ella no iba a dejar la fuente de donde confiaba llegaría lo que esperaba. Me parece que esta es la actitud que debemos imitar en medio de nuestra desesperación. No nos damos por vencidas, insistimos, y pedimos constantemente.

Recordemos lo que dice Lucas 11:8-10: “8 Les digo que, aunque no lo haga por amistad, si sigues tocando a la puerta el tiempo suficiente, él se levantará y te dará lo que necesitas debido a tu audaz insistencia. 9 »Así que les digo, sigan pidiendo y recibirán lo que piden; sigan buscando y encontrarán; sigan llamando, y la puerta se les abrirá. 10 Pues todo el que pide, recibe; todo el que busca, encuentra; y a todo el que llama, se le abrirá la puerta”.

Jesús estaba enseñando sobre la oración. El usó la historia de una persona buscando ayuda de su amigo, sonando la puerta a altas horas de la noche. Nos dice que el amigo no queria levantarse porque ya su familia estaba dormida y era tarde. Sin embargo, hay algo que lo movió a levantarse y a darle a su amigo lo que necesitaba. Está en el verso 8: “debido a tu audaz insistencia”.

Me parece que la sunamita está reflejada en este verso también. Ella no se conformó con la vara puesta en su hijo, sino que insistió que Eliseo también fuera a verlo: “Pero la madre del niño dijo: «Tan cierto como que el Señor vive y que usted vive, yo no regresaré a mi casa a menos que usted venga conmigo». Así que Eliseo volvió con ella” 2 Reyes 4:30.

¿Cuantas de nosotras nos hemos dado por vencidas? Hemos decidido no pedir por cualquier razón. El temor a Dios no nos detiene para pedir, es más no da libertad para pedir. Dios te dice hoy, no desistas, insiste. El está haciendo algo en tu fe. Los milagros están por llegar sin tan sólo crees en su poder y Su Palabra.

Dos mujeres, ambas con distintas necesidades pero ambas recibieron un milagro. Las dos enfrentaron momentos de desesperación. Una siguió las instrucciones a ciegas y sin peros. La otra salió a buscar su solución y no se conformó sino que insistió.

Tenemos un Dios Todopoderoso. Un Dios que puede hacer eso que esperamos. El quiere que vivamos una vida extraordinaria. Te pregunto: ¿Qué vas a hacer con esa desesperación que estás viviendo hoy?

Si necesitas oración deja tu petición o escribe a elrinconcitodelapaz@yahoo.com.

Invita a Noemí a tu evento de mujeres. Noemí puede traer a tu grupo el tema que escojas. Además Noemí ofrece la conferencia “De Cenizas a Belleza”: Invita a Noemí

“De Cenizas a Belleza” por Noemí Greer
SOLICITA TU COPIA HOY

En el libro: “De Cenizas a Belleza” encontrarás mucho incentivo para vivir tu vida con éxito. Aprovecha todo lo que Dios ha puesto a tu disposición para vivir victoriosamente.

Adquiere tu copia hoy por una pequeña donación mínima de $7.00. Enseguida te lo enviaremos para bajar a tu computadora en formato PDF. Presiona la foto de Paypal para hacer tu donación.

La copia impresa está disponible por una donación mínima $14.99. La enviaremos Gratis dentro de los Estados Unidos. Si vives en otro país escríbene a elrinconcitodelapaz@yahoo.com para darte el valor de envío.

Todas las donaciones recibidas hacen posible que este ministerio continue proveyendo sus recursos gratuitos a quienes lo visitan.
¡Gracias por tu generosidad!

Para donar presiona la siguiente foto

paypaldonar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios

Un pensamiento en “Desesperada ~ Devocional ~ Parte 2

  1. Gracias. Es la segunda vez que aciertan enviándome el correo que necesito en mi vida personal en el momento justo y preciso, eso solo Dios lo puede realizar a través de sus elegidos que llamó lámparas para nuestros pies. Es verdad, no entiendo que me ha sucedido pero al igual que en el pasado estoy sufriendo una especie de neurosis o psicosis que me altera el sueño y he vuelto a tomar ansiolíticos para poder dormir, Esto me afecta sobremanera en todo sentido. Ruególes encarecidamente hermanos que oren por mí, pues a veces creo enloquecer, a menudo despierto sobresaltada con sueños donde he quedado atrapada en un espacio reducido. Si, tengo problemas, pero,,,¿porque habrían de afectarme? yo confío en El Señor. Créanme no entiendo que me está sucediendo, ni porqué. Que Dios los bendiga.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s