Desesperada ~ Devocional ~ Parte 1

noterindas4¿Quieres experimentar el poder de Dios en tu vida? o ¿Quieres vivir una vida que se explica facilmente? Contesta por favor esta pregunta importante.

Algunas de nosotras podemos estar diciendo: “Mi vida va bien”.  “Estoy contenta con que esté bien”. “Lo único que quiero es estar bien”.

Otra pregunta sería: ¿Quieres vivir y experimentar el poder de Dios en tu vida? ¿Quieres experimentar una vida milagrosa? ¿Quieres experimentar una vida de aventura y de satisfacción? O te conformas con estar “bien” y que tu vida se explique facilmente al final de tus días en esta tierra.

Mi respuesta personal es que no me conformo con una vida que se explique facilmente. No me conformo con vivir solamente “bien”. Hay una mejor vida. Una vida a la que Dios nos ha llamado a experimentar en esta tierra. Solo tengo una oportunidad en esta vida para que mi vida cuente para algo. Quiero experimentar el poder sobrenatural de Dios en mi vida.

Creo que tú y yo tenemos que llegar al sitio que conocemos como “desesperada” para darnos cuenta que nos falta algo y que si obtenemos ese “algo”, nuestra vida cambiará rotundamente.

Nosotras que hemos recibido a Cristo como Salvador tenemos viviendo en nosotras el mismo poder de Dios como nos dice Su Palabra. Leamos: “19 También pido en oración que entiendan la increíble grandeza del poder de Dios para nosotros, los que creemos en él. Es el mismo gran poder 20 que levantó a Cristo de los muertos y lo sentó en el lugar de honor, a la derecha de Dios, en los lugares celestiales” Efesios 1:19-20.

Si esta verdad no te abre los ojos, entonces pídele a alguien que está a tu lado que te los abra. Tú y yo tenemos viviendo en nosotras el gran poder de Dios. ¡Ese mismo poder que lavantó a Cristo de los muertos!

Hay un episodio en la Biblia en 2 Reyes 4:1-17 que quiero que veamos en esta serie de devocionales.

Hay dos mujeres de las que se nos habla en este espisodio. La una tiene casi nada. Noten que digo casi nada porque nadie puede decir que no tiene “nada”, es imposible. Si miras a tu alrededor te darás cuenta que no eres una persona que no tiene nada. Aún si las cosas se ven mal, no es que no tenemos nada. Podemos decir que: “casi no tengo nada”.

En el otro extremo tenemos a la mujer sunamita, quien casi lo tiene todo. Tenemos una mujer con casi nada y una con casi todo. Nadie puede tener todo sino tiene a Jesucristo. Con El solamente hay plenitud de vida. Solo El llena todos los espacios vacíos que tenemos.

Creo que tú y yo podemos identificarnos con una de estas dos mujeres. Una con casi nada y otra con casi todo. Si pudiéramos medir nuestra condición en donde estariamos, me pregunto.

Una no tiene un centavo, pero la otra es rica
Una no puede pagar sus deudas, la otra quizá puede pagar las de muchos
Una ha experimentado la pérdida de alguien, y a la otra le falta algo
Una no tiene nada, la otra piensa que no necesita nada

Sin embargo, ambas están a punto de experimentar un milagro de Dios en sus vidas.

No sé en que lado te identificas. La mujer que casi no tiene nada, o la que casi tiene todo. Una verdad que quiero que grabes en la mente es que tú no has recibido todavía todo lo que Dios tiene para tí. Todo eso bueno que proviene de su mano está por llegar. Dios tiene mucho que quiere darte.

No estoy hablando de cosas materiales sino de algo mucho mayor que esto. Te hablo de ver a Dios con poder obrando en nuestras vidas. Una experiencia que nos lleva a ver claramente que no solo creemos en el Hijo de Dios, ¡pero lo conocemos! Ambas mujeres están a punto de experimentar un milagro.

Si comparamos a estas dos mujeres podemos encontrar algo interesante. Primero déjame preguntarte: ¿Alguna de ustedes ha llegado a un sitio en donde ya no quiere pedir? Cuando nuestra esperanza se demora podemos caer en la desesperación.

En este episodio la sunamita no quería saber nada sobre el tema de tener hijos. Eso es lo que leemos cuando le dijo a Eliseo, Leamos los versos 15-16:  “15 —Llámala —ordenó Eliseo. Guiezi la llamó, y ella se detuvo en la puerta. 16 Entonces Eliseo le prometió:—El año que viene, por esta fecha, estarás abrazando a un hijo. —¡No, mi señor, hombre de Dios! —exclamó ella—. No engañe usted a su servidora”.

En otras palabras, para la sunamita esas esperanzas de tener un hijo se habían convertido en nada. Su respuesta lo declara “No engañe a su servidora”. En otras palabras, éste tema ya está cerrado. Es un punto aparte.

A veces pensamos que para no decepcionarnos lo que vamos a hacer es “pedir poco”, “arriesgar poco” o quizá “ni siquiera pedir”. Quizá pensamos así: “para que molestar a Dios con esto”. Es más, pensamos que de esta manera, no vamos a experimentar decepción si las cosas no salen como queremos. Hemos optado por la forma de vivir que dice: “Voy a vivir de tal manera que Dios no puede decepcionarme”.

Llegamos al sitio en donde Dios y yo estamos “bien” simplemente. Llegamos a un sitio en donde estamos siendo fieles a Dios, pero no estamos practicando la fe en El. Cuando tratamos de vivir la vida sin fe vamos indudablemente a sentir un vacío que trataremos de llenar con otras cosas que llenen ese vacío. En Hebreos 11:6 Dios dice: “En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios”.

Cuando vivimos sin fe, empezamos a llenar nuestras vidas con quehaceres. Vamos a la iglesia, servimos en algún sitio, damos ofrendas, pero no queremos arriesgar creerle a Dios en aquello que nos tiene desesperada. El peligro de vivir sin fe, simplemente haciendo obras buenas (esto es bueno hacer), pero no es a lo que me refiero. Si andamos haciendo obras para evitar poner nuestra fe en Dios en aquello apremiante que tenemos por delante por miedo a que Dios nos decepcione, lo que vamos a lograr es vivir con resentimientos.

La persona que no tiene fe en Dios vive con resentimientos y falta de perdón hacia otros. Perdonar requiere fe. ¿Por qué digo esto? Porque hay personas a las que nosotros tenemos que perdonar que no tienen ningún remordimiento de lo que te hicieron. Perdonar requiere fe. Porque lo que estamos diciendo con esta fe en Dios es esto: “Voy a creer que Dios va a defenderme en esta situación”.

Aquello que alguién te hizo, esa ofensa que te hicieron, ese dolor que te han causado, ese abandono, esa traición, ese abuso sexual que viviste. De ninguna manera está bien. La única manera en que encontramos paz en medio de ese dolor es saber que Dios se encargará de aquello que nos sucedió y hará justicia. Dios nos dice tú puedes darme esto porque yo me encargo. Esto nos trae paz para seguir adelante. Este es un acto de fe.

La gente que no tiene fe desarrolla un corazón frio. Una persona casada por muchos años, en donde hay un matrimonio con bajos y altos, ese matrimonio no dura porque convive solamente. Ese matrimonio está con vida porque hay fe en medio de las circumstancias que experimentan.

Volvamos a 2 Reyes 4. Ambas mujeres en este episodio están a punto de experimentar un milagro. Veamos lo que dice la Biblia sobre la primera mujer v.2-7. Una frase que me llama la atención en este episodio está en el verso 3 y dice: “Sal y pide a tus vecinos que te presten sus vasijas; consigue todas las que puedas”. Es esa frase que dice “consigue todas las que puedas”. Creo que Dios quiere despertarnos a una vida de fe en estos devocionales. Te pido que abras tu corazón y pongas atención a lo que el Señor te quiere decir.

Dios quiere avivar la fe que tenemos allí dentro. No sólo que creamos en El, sino que le creamos. Si recordamos en Hechos 4:13 se nos dice algo interesante sobre Pedro y Juan. La gente a su alrededor estaba asombrada del poder que había en ellos. Ellos eran gente común como tú y yo. Sin embargo, había un poder inconfundible en ellos que asombraba los que estaban a su alrededor. ¡Ese es el mismo poder de Dios que vive en tí y en mi!

Es evidente que Eliseo quiso involucrar a la viuda en lo que iba a acontecer en su vida. Muchas veces debemos dar lugar a que la persona descubra por sí misma ese milagro que Dios quiere darle. El le pregunta a la viuda: “Dime, ¿qué tienes en casa?”. Eliseo pudo haberle provisto del dinero para pagar sus deudas. Pero no lo hizo así. Eliseo sabía que ella era quien tenía que experimentar ese milagro. Había algo que ella tenía que hacer.

Eliseo le dice: “Sal y pide a tus vecinos que te presten sus vasijas; consigue todas las que puedas. 4 Luego entra en la casa con tus hijos y cierra la puerta. Echa aceite en todas las vasijas y, a medida que las llenes, ponlas aparte”. Vemos que ella no se pasó acostaba en la cama, sino que tuvo que levantarse y pedir prestado de sus vecinos esa vasijas. Continuará…

Un versículo que quiero dejar contigo hasta el próximo devocional está en Salmos 55:17. Creo que este verso nos ayuda a saber que hay un Dios escuchándonos y que quiere hacer milagros en nuestras vidas. No sólo escucha nuestro clamor, sino también nuestros gemidos y lamentos. Tenemos que venir a El como dice este verso en todo momento. Un milagro está por llegar a tu vida: “Mañana, tarde y noche clamo en medio de mi angustia, y el Señor oye mi voz”.

Desesperada – Parte 2

Invita a Noemí a tu evento de mujeres. Noemí puede traer a tu grupo el tema que escojas. Además Noemí ofrece la conferencia “De Cenizas a Belleza”: Invita a Noemí

“De Cenizas a Belleza” por Noemí Greer
SOLICITA TU COPIA HOY

En el libro: “De Cenizas a Belleza” encontrarás mucho incentivo para vivir tu vida con éxito. Aprovecha todo lo que Dios ha puesto a tu disposición para vivir victoriosamente.

Adquiere tu copia hoy por una pequeña donación mínima de $7.00. Enseguida te lo enviaremos para bajar a tu computadora en formato PDF. Presiona la foto de Paypal para hacer tu donación.

La copia impresa está disponible por una donación mínima $14.99. La enviaremos Gratis dentro de los Estados Unidos. Si vives en otro país escríbene a elrinconcitodelapaz@yahoo.com para darte el valor de envío.

Todas las donaciones recibidas hacen posible que este ministerio continue proveyendo sus recursos gratuitos a quienes lo visitan.
¡Gracias por tu generosidad!

Para donar presiona la siguiente foto

paypaldonar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios

3 pensamientos en “Desesperada ~ Devocional ~ Parte 1

  1. Yo tambien ancio la segunda parte de desesperada me quede muy emocionada que Dios te siga usando grandemente como hasta ahora. Bendiciones. : )

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s