¿Tiempos de Sequía? ~ Entre Lluvias – Parte 2

caminandodesiertoMe encantaría saber cuantas de ustedes han estado disfrutando las pruebas por las que están pasando. En la primera parte de este estudio de Santiago vimos que las pruebas son inevitables. Por lo tanto, debemos procurar disfrutar el proceso, porque es un proceso bello.

En este proceso, Dios quiere darnos a su Espíritu Santo para que podamos servirle con poder. Para que cuando otros miren el fruto de nuestras vidas puedan con certeza decir: ¡Dios tiene que haber hecho algo maravilloso, porque ella no era así!

Tenemos cinco puntos que tratar. Hoy hablaremos de dos más. Creo que nos podremos identificar con los dos siguientes indudablemente.

2. Activamente reconoce la fidelidad de Dios.

Esto es lo que estoy sugiriendo que hagamos. Todo el tiempo en que estamos “Entre Lluvias” quiero que te animes a decir: “Dios tú eres fiel”. Porque tu fe está siendo probada en este tiempo. Este no es el tiempo para perder la fe. Es un momento crítico. Recuerda que la Palabra plantada en tí está siendo probada. Tú estás en un proceso de creer sin ver. Cuando las lluvias están presentes, esa es una vista. Hay que pasar por esos momentos en donde no hay lluvias y lo que resta es creer.

Es de suma importancia que tu fe salga triunfante. Te prometo, que no es tu familia lo que el enemigo busca, aunque si anda detrás de ellos, pero no es lo que le importa mucho más. No es tu matrimonio, no es tu ministerio lo que el enemigo busca. No te conozco pero te prometo que esto es verdad. Ninguna de estas cosas es lo que más está buscando atacar. No son tus amistades, No es tu salud, es tu fe. El enemigo quiere que tu fe desfallezca. El enemigo quiere que te convenzas que no puedes creer o confiar en Dios. Quiere que pienses que Dios no es fiel.

Un comentarista dice esto sobre las lluvias: “Cada referencia a las lluvias tempranas y tardías en el Antiguo Testamento, ocurre en el contexto afirmando la fidelidad del Señor” ¡Todo el tiempo!

Veamos lo que dice Deuteronomio 11:13-14: “Si ustedes obedecen fielmente los mandamientos que hoy les doy, y si aman al Señor su Dios y le sirven con todo el corazón y con toda el alma, entonces él enviará la lluvia oportuna sobre su tierra, en otoño y en primavera, para que obtengan el trigo, el vino y el aceite”

Muéstrame tu fidelidad. En estos momentos que estás “Entre lluvias” y ten por seguro que yo voy a traer esa lluvia que esperas. Cada incidente en que las lluvias tempranas y tardías se presentan en las Escrituras tiene que ver con la fidelidad de Dios.

Escuchemos lo que dice Oseas 6:3: “Conozcamos al Señor; vayamos tras su conocimiento. Tan cierto como que sale el sol, él habrá de manifestarse; vendrá a nosotros como la lluvia de invierno, como la lluvia de primavera que riega la tierra”. Escucha atentamente: Si el sol sale otra vez mañana, ten por seguro que tu lluvia llegará. Aquí se nos dice que tan cierto como sale el sol, la lluvia vendrá.

¿Sabes lo que puedes hacer mientras estás “Entre lluvias”? Te levantas en la mañana temprano, y dices: “Señor, mi lluvia ya viene”. “Mi lluvia está en camino”. Te desafío a hacer esto. La razón por la que debes hacer esto es porque te ayudará en gran manera mientras esperas, tu perseverancia crecerá. Vas a empezar a ver belleza en el proceso.

Cada día cuando veas al sol nacer en la mañana, recordarás: “Tan cierto como que sale el sol”… Tu lluvia está por llegar. Si nunca has tenido una lluvia en tu vida. Continúa conociendo a Dios en tu vida, y cuando te levantes en la mañana. Dile al Señor: “Tu eres fiel Dios”.  Cumples tu pacto con los que te temen y guardan tus mandamientos. Activamente tenemos que reconocer la fidelidad del Señor.

Esto nos invita a seguir con el punto número tres. Veamos otra vez lo que dice Santiago 5. Es un poco sorprendente que esto está en el contexto de la paciencia como dice el verso 8. Pero el verso 9 dice enseguida: “No se quejen unos de otros, hermanos, para que no sean juzgados. ¡El juez ya está a la puerta!”

Un momento aquí en el contexto de paciencia (v.8), es decir, en el contexto de esperar por esa lluvia se nos dice: “No se quejen”. Nos preguntamos: ¿Cómo es que esto se relaciona al contexto?

Si tú y yo no nos volvemos a Dios en tiempos de espera, de seguro vamos a volvernos uno en contra del otro. Te puedo asegurar esto. Mientras más larga la espera, empezaremos a tener impaciencia. Si no podemos ser impacientes con Dios, entonces buscaremos la manera de impacientarnos con otros, nuestra familia, nuestros amigos.  Esto nos lleva a ver el punto tres.

3. Evita una corriente cáustica

Lo que Santiago nos dice es que mientras estamos pasando por ese tiempo que hemos llamado “Entre Lluvias” es que debemos evitar a toda costa lo que dijimos en el punto 3: “Evita una corriente cáustica”.  Santiago dice: “no se quejen unos de otros”. Quiero que veamos lo que significa esto en el griego.

El significado de “quejarse” se define así: “sentimientos de amargura no expresados, o el resentimiento ahogado que puede expresarse con un gemido o suspiro”. Si recuerdas en una lección anterior tocamos el punto de hablar mal o en contra de otros, calumniando. Aprendimos lo peligroso que es participar en algo así.

En esta ocasión este verso está hablando de algo diferente. Esta forma de quejarse de la que habla Santiago 5:9, quizá no es tan honesta como la otra, porque es esto es algo que conocemos como “murmullar o gemir”. Es algo que se hace por debajo del aliento, como un suspiro o resoplido.

Recordemos Santiago 5:9 cuando estemos a punto de empezar a quejarnos o murmullar unos de otros. En lugar de empezar a murmullar o hacer gemidos con quejas, digamos: “Santiago 5:9”: “No se quejen unos de otros, hermanos, para que no sean juzgados”. Hay momentos justificados en la vida en que podemos “murmullar, gemir o quejarnos”. Hay cosas que suceden que nos hacen gemir o quejar.

Un poco de historia cabe en este punto. Cuando escuches a un pastor o algún maestro referirse a la Septuaginta, ésta es una traducción griega del Antiguo Testamento. Esta misma palabra que se ha traducido “quejarse” que significa también murmullar o gemir en Santiago 5:9, la vemos también en Exodo 2:23-24 cuando dice: “Con el paso de los años, el rey de Egipto murió; pero los israelitas seguían gimiendo bajo el peso de la esclavitud. Clamaron por ayuda, y su clamor subió hasta Dios, quien oyó sus gemidos y se acordó del pacto que había hecho con Abraham, Isaac y Jacob”. Hay algo que de verdad podemos hacer con nuestros gemidos. ¿Qué es?

Creo que te va a encantar ver lo siguiente. Leamos lo que dice Romanos 8:26-27: “Además, el Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad. Por ejemplo, nosotros no sabemos qué quiere Dios que le pidamos en oración, pero el Espíritu Santo ora por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras”. Cuando tú estás pasando por momentos difíciles el Espíritu Santo está haciendo gemidos dentro de ti. Lo hermoso de esto es que Dios nunca le dice al Espíritu Santo: “¿Qué significa eso?” Dios sabe exactamente lo que esos gemidos significan.

El Espíritu Santo intercede por nosotros con gemidos porque nosotros ni siquiera tenemos las palabras para poder expresar lo que estamos sintiendo. El mismo Espíritu de Cristo que clama “Abba Padre” lo hace. Hay gemidos dentro de nosotros, cosas que no podemos expresarle a Dios, pero el Espíritu de Dios si puede hacerlo por nosotros.

¿Qué es eso útil que podemos hacer con nuestros gemidos, quejas, o murmullos? Cuando algo por lo que hemos estado orando por algún tiempo, digamos cinco años. ¿Alguien está en esta situación? Cuando hay un gran estrecho “Entre Lluvias”. Cuando estamos tratando de no perder el temperamento. Tenemos que hacer algo con nuestras quejas. Porque lo que está dentro va a salir. De la abundancia del corazón habla la boca.

Una de las razones por las que nos irritamos con las personas es porque estamos adoloridos, decepcionados, no sabemos si podemos decirle a Dios que nos sentimos decepcionados con el tiempo que esto está tomando. ¿Alguna de ustedes ha tenido un pensamiento como éste? Y no sabemos si podemos decir esto. Necesitamos algo que podemos hacer con nuestra boca.

Quiero que veamos lo que la Escritura dice aquí mismo en Santiago 5:16: Confiésense los pecados unos a otros y oren los unos por los otros, para que sean sanados”. Este verso nos dice que podemos decirnos unos a otros: “Sabes, yo necesito oración, porque siento como si voy a perder la paciencia en esto”. “Me siento débil en esta área”. Quizá es algo más serio. Esta es una prescripción muy saludable para el cuerpo de Cristo.

Cuando me he sentido cansada y cargada he acudido a mis hermanas para pedirles oración. El otro día le dije a una amiga, me siento un poco débil físicamente, creo que Dios me ha puesto en el corazón que te pida que ores por mí. Ella inmediatamente empezó a hacerlo. Ella empezó a orar con poder, y con su otra mano me daba un masaje en la espalda. A veces una mujer adulta necesita a alguien que le dé un masajito y le digan algo bonito. ¿Cuándo fue la última vez que alguien te dijo algo agradable? Esta es una linda forma de animar, que nosotros como el Cuerpo de Cristo podemos hacer.

Algunas personas no quieren dar ninguna demostración de afecto a otros, se les hace incómodo. Hay muchas mujeres que me han dicho que yo soy la única que les dice algo bonito como “querida o cariño”. Una amiga me contó una historia antes de venir a dar esta lección. Ella me decía que creció en una casa donde el afecto estaba ausente. Cuando ella vio a su hermana irse a un campamento, su madre le dio un abrazo. Ella pensó a sí misma, ya adulta. Si alguna vez me voy a otro sitio geográfico, mi madre me va a dar un abrazo. ¿Se pueden imaginar esto? ¡Nos tenemos unas a las otras! Tenemos la oportunidad de confesar lo que nos aflige y pedir oración unos por otros y en eso hay sanidad.

Mientras te digo esto, también quiero hacer un paréntesis para hablarte de “confesión” en el mundo y en la cultura en que vivimos hoy. Santiago, no se imaginaba esto. El ni siquiera podía haber pensado en una cultura como en la que vivimos hoy. Una cultura en donde la gente dice los secretos de su familia abiertamente en la televisión delante de millones de personas. Tú y yo somos llamadas a “honestidad con modestia”. Somos llamadas a confesar nuestros pecados unos a otros, para orar unos por otros para que seamos sanados. Quiero que sepas que la forma de Dios es con modestia. No tenemos que dar detalles gráficos innecesarios. Continuaremos…

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Esta porción fue tomada de una lección del estudio bíblico de Santiago por Beth Moore que hicimos aquí en El Rinconcito de la Paz.

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