¡Es el Señor! ~ ¿Reconoces al Jesús Resucitado?

ERPtombHoy celebramos la resurreccion de nuestro Salvador Jesus. La Biblia nos dice esto: “Y en el lugar donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido puesto ninguno.” Juan 19:41.

Muchas veces circumstancias violentas nos sacuden y nos confunden. Maria y Juan quienes amaban a Jesus debieron haber sentido un mar de emociones al ver a Jesus morir en la cruz.

La humanidad ha sido indoctrinada a pensar que donde hay vida, hay esperanza. Pero no fue asi en la economia de Dios, en aquel día cuando Jesús murió. En su economía fue: donde hubo muerte, ¡nació la esperanza! ¡Jesus vive y esta sentado a la diestra de Dios! Esta realidad nos debe llenar de esperanza e immensa gratitud hacia Dios. Su plan de redencion cumplido en su Hijo Jesús nos ha dado acceseso a una relación con El. ¡Gozate en esta verdad hoy!

En el relato de Juan 21:1-7, vemos cuando Jesus aparece por tercera vez a sus discípulos después de su resurrección. Pedro, Tomas, Natanael, Santiago, Juan y otros dos se reunieron en un bote para ir a pescar. Pedro y los otros discípulos habían regresado a sus tareas para ganarse la vida. Pareciera que Pedro se habia adherido a una filosofia “Cuando no sabes que hacer, haz lo que sabes hacer”. Leamos lo que dice este pasaje:

 1 Después de esto Jesús se apareció de nuevo a sus discípulos, junto al lago de Tiberíades. Sucedió de esta manera:
2 Estaban juntos Simón Pedro, Tomás (al que apodaban el Gemelo), Natanael, el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos discípulos.

3—Me voy a pescar —dijo Simón Pedro.
—Nos vamos contigo —contestaron ellos.
Salieron, pues, de allí y se embarcaron, pero esa noche no pescaron nada.
4 Al despuntar el alba Jesús se hizo presente en la orilla, pero los discípulos no se dieron cuenta de que era él.
5—Muchachos, ¿no tienen algo de comer? —les preguntó Jesús.
—No —respondieron ellos.
6—Tiren la red a la derecha de la barca, y pescarán algo.
Así lo hicieron, y era tal la cantidad de pescados que ya no podían sacar la red.
7—¡Es el Señor! —dijo a Pedro el discípulo a quien Jesús amaba. Tan pronto como Simón Pedro le oyó decir: «Es el Señor», se puso la ropa, pues estaba semidesnudo, y se tiró al agua.

Como vemos en este relato, Jesús no estaba todos los días con sus discípulos. Este hecho que Jesús no permaneció con sus discípulos todo el tiempo después de su resurrección debe haber sido confuso para ellos. El había aparecido otras dos veces antes que ésta (Juan 21:14). Los discípulos no entendían aun que el propósito de Jesús durante esos cuarenta días era que la gente viera que El era Dios. Por lo tanto, Jesus tenía mucho más en su agenda que sólo aparecer a sus discípulos (1 Corintios 15:5-7).

Me he imaginado la escena que vivieron Jesús y sus discípulos en este pasaje de Juan 21. Ahora imagínense ustedes. Los discípulos en su bote, tratando de pescar. Como sabemos esto era algo que habían hecho antes de ser llamados por Jesús. Jesús a la orilla, viéndolos que no habían pescado nada. Jesús interviene otra vez en algo que ellos habían experimentado antes con El. Ya habían tenido una pesca milagrosa con Jesús.

Allí donde estaban, en su confusión, y sin ningún resultado, Jesús les dice lo que tenían que hacer, y al obedecer, el resultado fue una gran pesca. Immediatamente Juan reconoce a Jesús y dice ¡Es el Señor! Pedro con sus impulsos no deja de salir corriendo a ver a Jesús.

Aquí vemos que Jesús habia intervenido en la situacion de ellos y los invitó a participar con El en el desayuno. Fíjense que tanta era la emoción que hasta ¡contaron los peces! Se nos dice que habian ciento cincuenta y tres y Juan añade que ni siquiera la red se rompió. Es que es así…Cuando el Señor aparece para ayudar y bendicir, ¡El verdaderamente bendice!

Este relato me hace reflexionar en mi propia vida de como Dios quiere que actúe en los momentos de espera. Cuando El parece estar ausente o cuando no sabemos como encaja nuestra vida en el gran plan de Dios… ¿Qué es lo que generalmente hacemos?

Sé por experiencia propia que cuando no estamos seguros de cual es nuestra tarea o estamos sin dirección… empezamos a desesperarnos, ¿te ha pasado esto a tí?¿Cómo respondemos? ¿Qué es lo que haces cuando el tiempo se torna pesado, espritualmente hablando, cuando te encuentras en el trecho de pedir y recibir direccion de Dios? Pero esa dirección se está demorando. Los discipulos se encontraron en la misma situación que a veces llega a nosotros también. ¿Qué hacemos ahora? Se habrán dicho.

Creo que una palabra oportuna para nosotros hoy esta en Salmos 46:10: “Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios”.

Así es hermanas, Quedómonos quietas y descubramos que Dios es Dios en medio de nuestras situaciones, no importa lo difíciles que nos parecen hoy. No volvamos al pasado, o a hacer lo que antes hacíamos simplemente porque es difícil esperar. Tampoco nos adelantemos al futuro. Sólo contempla al Jesús Resucitado y espera, porque con seguridad El aparecerá en tu situación. Las instrucciones vendran cuando el tiempo es correcto. Entre tanto, continua siendo la que eres, aunque “ser” es mucho mas dificil que “hacer” ¿verdad? La manera como tu te conduzcas mientras esperas será el testimonio del poder de Dios en tu vida.

El Señor nos recuerda hoy: “Estad quietos”. Me ha pasado que en medio de la espera quiero recurrir a lo que antes hacía, o quiero adelantarmele a Dios, queriendo darle una ayudita. La espera no es fácil pero si es una forma que Dios usa para hacernos fuertes y crecer más. Que podamos comprender que Dios nunca llega tarde, pero siempre llega con las instrucciones de Su plan perfecto para nuestras vidas en el momento preciso.

Jesus sabía donde encontrar a sus discípulos, y vino a interrumpirles su “hacer” para demostrarle quien “es El”. Juan parece ser el único que tenía una mejor comprensión de lo que Cristo había venido a hacer hasta este punto. Las unicas palabras que se atribuyen a Juan en este relato son estas ¡Es el Señor! Ha venido Cristo a interrumpir to “hacer” hoy? El quiere convertir tu “hacer” en “ser”. El ha venido a transformar tu vida en la persona que quiere que seas.

¿Reconoces al Jesús Resucitado? El quiere mostrarte quien es El para darte el ejemplo de vida que debes seguir. Sigue sus pasos, la comida que ofrece es mejor que cualquier otra que el mundo te puede dar. Siéntate a su mesa y come con El, así como lo hicieron sus discípulos en aquel glorioso día de su aparación.

“Mira que estoy a la puerta y llamo.
Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré,
y cenaré con él, y él conmigo”
Apocalipsis 3:20.

 

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