¿Estás en constante suspenso?

Woman with question marks on a blackboardEl otro día vi una película de suspenso con el control remoto en la mano. Cuando habían escenas en las que quería ver lo que iba a suceder, usaba el botón que dice “adelantar” para así poder ver lo que iba a pasar en la siguiente escena. No podía esperar. Creo que me salté la mayor parte de la película.

Cuando hay momentos de suspenso en nuestra vida, creo que nos gustaría mucho tener ese control remoto en la mano para adelantarnos a ver lo que sucederá. Sé que si hubiera un examen como en el colegio sobre la materia “paciencia”, muchos de nosotros no lo pasaríamos.

Algunas personas experimentan tiempos de suspensos como éstos y quizá tú estás en medio de alguna situación similar. ¿Estoy embarazada o no? ¿Se quedará conmigo o me dejará? ¿Cuál es el resultado del examen? ¿Mi hijo o hija se sanará? ¿Tendré un trabajo mañana o no? ¿Dará resultado el tratamiento en el que estoy? ¿Me voy a casar o no? ¿Tendremos suficiente dinero para los gastos de casa? Esto es lo que llamamos “constante suspenso”.

En Hechos 27 encontramos un relato sobre Pablo en medio de una tormenta. Los versos 33-37 dicen lo siguiente:

33 De madrugada, Pablo les recomendó a todos que comieran algo. Les dijo:
—Ya hace dos semanas que, por esperar a ver qué pasa, ustedes no han comido nada. 34 Les ruego que coman algo. Esto es necesario, si quieren sobrevivir, pues nadie va a perder ni un cabello de la cabeza.
35 
Al decir esto, Pablo tomó en sus manos un pan y dio gracias a Dios delante de todos. Lo partió y comenzó a comer. 36 Luego todos se animaron y comieron también. 37 Éramos en el barco doscientas setenta y seis personas en total”

Creo que una de las cosas más terribles que cualquier persona puede experimentar es vivir en constante suspenso ¿Te ha pasado esto?. En el verso 33 se describe ese estado como: “por esperar a ver qué pasa”. En otras traducciones se traduce en “constante suspenso”. El apóstol Pablo les dice a este grupo que está pasando por una tormenta, que él se ha dado cuenta que por dos semanas ellos han estado en “constante suspenso”.

Tú y yo hemos experimentado lo mismo cando estamos en medio de una situación difícil. Cada día que pasa, la respuesta que se demora, nos hace sentir ese “constante suspenso”. Cualquier resultado que estamos esperando nos puede llevar a un tiempo de suspenso. Si alguna vez has pasado por esta experiencia o si estás pasando por ella, puedes identificarte con un sentimiento desmoralizador. Algo que nos produce desánimo y nos incita a abandonar la espera.

La condición de “constante suspenso” no es algo que añoramos o que miramos con gusto. Cuando estamos pasando por una temporada de “constante suspenso” tú y yo necesitamos del toque de Dios en nuestras vidas. Una experiencia como ésta puede causarnos mucho daño en todo sentido si no venimos a Cristo para que ministre a nuestros corazones en esos momentos.

La Palabra de Dios nos recuerda esto cuando estamos en momentos de “constante suspenso”. Salmos 118:5-7 dice:

En mi angustia oré al Señor,
    y el Señor me respondió y me liberó.
El Señor está de mi parte, por tanto, no temeré;
    ¿qué me puede hacer un simple mortal?
Así es, el Señor está de mi parte; él me ayudará;
    miraré triunfante a los que me odian.

Un remedio para esta condición que llamamos “constante suspenso” o “esperando a ver que pasa” es ir a la Palabra de Dios y encontrar en ella “constantes certezas” de Dios para nosotros. Cuando repasamos su fidelidad hacia nosotros podemos enfrentar esos momentos de espera. Esos momentos difíciles de “constante suspenso” sólo los podremos sobrellevar con fe que Dios vendrá a nuestro rescate. Satanás siempre está buscando que nuestra fe en Dios flaquee. Por lo tanto, es imprescindible que vayamos a la Palabra de Dios y encontremos en ella esas certezas que nos hablen del Dios en el que hemos puesto nuestra confianza.

Puede ser que estemos pasando por un “constante suspenso” hoy, pero en la Biblia encontramos muchas más “constantes certezas” de Dios que nos dicen que podemos confiar en Dios. Les voy a dar algunas que me han ayudado en mis momentos de “constante suspenso”.

“¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra?” (Romanos 8:31).

“Muéstrame la senda correcta, oh Señor; señálame el camino que debo seguir. Guíame con tu verdad y enséñame, porque tú eres el Dios que me salva. Todo el día pongo en ti mi esperanza” (Salmos 25:4-5).

“¡El fiel amor del Señor nunca se acaba! Sus misericordias jamás terminan. Grande es su fidelidad; sus misericordias son nuevas cada mañana. Me digo: El Señor es mi herencia, por lo tanto, ¡esperaré en él!” (Lamentaciones 3:22-24).

“Por eso también puede salvar por completo a los que por medio de él se acercan a Dios, ya que vive siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:25).

Hay algo que Pablo dice en el verso 34 que deseo mencionar también. Cuando estamos en momentos como éstos, de “constante suspenso”, podemos caer en una tremenda preocupación que hasta nos olvidamos de alimentar el cuerpo físico. Hermana, tenemos que cuidar de nuestros cuerpos.

Miren lo que Pablo les dice: “Les ruego que coman algo. Esto es necesario, si quieren sobrevivir”. No debemos descuidar nuestro cuerpo, el alimento físico. Hay personas que pueden espiritualizar este tiempo de espera y se dedican a alimentarse espiritualmente solamente y descuidan el alimento físico. Necesitamos la salud para poder continuar.

Quiero también que meditemos en lo que dice el verso 35: “Al decir esto, Pablo tomó en sus manos un pan y dio gracias a Dios delante de todos. Lo partió y comenzó a comer” Ahora vayamos a Lucas 22:19 y leamos: “También tomó pan y, después de dar gracias, lo partió, se lo dio a ellos y dijo:—Este pan es mi cuerpo, entregado por ustedes; hagan esto en memoria de mí” Aquí vemos a Jesús en la útlima cena dando a sus discípulos lo que significaba simbólicamente su cuerpo y sangre.

Algo interesante sobre estos dos episodios es que en el griego ambos pasajes tienen exactamente las mismas palabras cuando dicen: “Tomó pan, y después de dar gracias, lo partió”. Otra cosa hermosa sobre ésto es que la misma persona, Lucas, fue inspirada por Dios para escribir ambos libros.

Algunos comentaristas están divididos en cuanto a definir si este momento en el que Pablo partió pan en Hechos 27 está refiriéndose a la cena del Señor. Unos piensan que sí y otros piensan que no. Algo que si vemos claramente es que la misma persona escribió el relato con la misma exactitud. Sin embargo, a pesar de la controversia hay algo que el Nuevo Comentario del Nuevo Testamento dice y que es interesante para nosotros: “Puede ser que ésta haya sido una comida ordinaria para los que estaban presentes, pero para Pablo y Lucas y los otros cristianos que quizá estaban con ellos, era la cena del Señor”. Mientras los demás comían una simple comida, para Pablo y Lucas ese momento era de comunión con Dios.

Hay situaciones por las que pasaremos cuando vamos a saber que Dios está en medio de ellas. Aunque otros piensen que es una coincidencia, nosotros sabemos que es Dios intervinivendo a nuestro favor. Para ellos será una comida ordinaria, pero para nosotros es una comunión estrecha con Jesucristo. Esta comunión es la que acentuará nuestra fe en El y nos permitirá ver a Dios en medio de nuestra situación aún cuando los demás no lo pueden ver.

No perdamos la fe en Dios. Recordemos lo que David dice: “Tú, Señor, eres fiel con el que es fiel” (Salmos 18:25a). Continúa confiando en Dios. Que tu fe no desfalleza, porque así como el sol sale cada mañana, tenemos la certeza que El vendrá a manifestarse.

“Conozcamos al Señor;
    vayamos tras su conocimiento.
Tan cierto como que sale el sol,
    él habrá de manifestarse”
Oseas 6:3a

¿Estás pasando por un tiempo de “constante suspenso”? ¿Pasaste por un tiempo de “constante suspenso” y Dios intervino? Deja tu comentario o petición de oración aquí.

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Un pensamiento en “¿Estás en constante suspenso?

  1. Muy alentadoras y verdaderas palabras. Yo vivo en constante suspenso en cuanto al trabajo de mi esposo, èl es un fiel creyente, trabajador, magnifico esposo y padre, un hombre muy preparado; pero las circunstancias que nos ha tocado vivir no las entendemos, seguramente Dios tiene algo muy bueno para nosotros. Pido a Dios nos ayude a sostenernos en su Palabra mientras esperamos el cumplimiento de sus promesas. Dios los bendiga¡¡¡

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