¡Cuando Dios envía ánimo…Tenemos que recibirlo!

No sé en que lugar te encuentras hoy en el camino con Dios. Lo que si sé es de donde el Señor me ha sacado a mí y donde estoy yo. El continúa encaminádome cada día hacia un propósito. Este propósito es el de testificar de lo que El puede hacer en nuestras vidas cuando nos sometemos a El. A testificar de la sanidad y transformación que es posible cuando El toma control de cada uno de nosotros.

Las experiencias que comparto aquí en este ministerio son las que Dios mismo me hace vivir a mi antes de compartirlas. La misma fortaleza que El me da en medio de las situaciones que vivo la comparto para beneficio de ustedes. Lo que Dios hace en nuestras vidas es el testimonio de que tenemos a un Redentor vivo.

Todas nosotras hemos sido llamadas a decir lo que El ha hecho en nuestras vidas. Hemos sido bendecidas con bendición tras bendición como nos dice Juan 1:16: ” De su abundancia, todos hemos recibido una bendición inmerecida tras otra”. Entonces hagamos lo que Jesús dice y digamos por todo el mundo lo que El ha hecho por tí y por mí.

En la jornada con Cristo vamos a experimentar momentos de desánimo y de dudas. Nadie está exempto de sentir cosas como éstas. Si esto no fuera así Pablo, Pedro y Juan no hubieran perdido el tiempo en repetirnos exhortaciones como éstas: Pablo dice en 1 Corintios 16:13:

“Manténganse alerta; permanezcan firmes en la fe; sean valientes y fuertes”

Pedro dice también algo en cuanto a dónde poner nuestra esperanza en 1 Pedro 11:13:

“Por eso, dispónganse para actuar con inteligencia; tengan dominio propio; pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará cuando se revele Jesucristo”

Y por supuesto Juan que nos insiste también en que permanezcamos en la fe:

“Y ahora, queridos hijos, permanezcamos en él para que, cuando se manifieste, podamos presentarnos ante él confiadamente, seguros de no ser avergonzados en su venida.” 1 Juan 2:28.

Una de las cosas que constantemente botamos a la basura es nuestra confianza. El enemigo sabe muy bien que si logra desanimarnos en alguna área de nuestras vidas vamos a dar lugar una serie de mentiras que nos diremos a nosotros mismos y que solo nos llevarán a meternos en el pozo de la desilusión e insatisfacción. Enseguida cada pensamiento negativo, dará paso a una acción negativa, y así sucesivamente.

Lo que Dios ha tratado de mostrarme cuando he pasado por momentos de desánimo es que no pierda la confianza en El. Hebreos 10:35-36 son versículos que deberíamos memorizarlos. Es una tremenda verdad en medio del desánimo:

“Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido”

Cuando nuestra manera de pensar sobre nosotros mismos son pensamientos negativos, lo único que estamos haciendo es ayudando al enemigo a hacer su trabajo. La condena no proviene de Dios, sino del diablo. Si estamos de acuerdo con sus acusaciones siempre que llegan a nuestra mente estaremos dando lugar a la derrota.

La condena es la sensación que no hay ninguna salida, que estamos estancados y que no podemos movernos. En contraste con la convicción que proviene de Dios. Cuando estamos ante la convicción de Dios este es un paso para salir a la libertad. La convicción de Dios nos dice: “Ven a casa hijo mio”

¡Tenemos el derecho de arrepentirnos y volver a Dios! Nunca dejemos que nadie nos quite ese derecho. Tenemos que parar esa auto-condena y parar de ayudar al enemigo a hacer su trabajo. ¡Tenemos que parar!

No crean que esto no es una lucha para mí también. Constantemente tengo que renovar mi mente con la mente de Cristo y recordar lo que El dice de mí y quien soy delante de El. Dios es el que nos dice que nosotros sí tenemos el valor y el coraje para hacer eso para lo cual El nos ha llamado. Dios es el que nos da la confianza que necesitamos para enfrentar aquello que estamos enfrentando. Los desafíos son grandes y a veces nos asustan pero es allí es donde vamos a desarrollar un músculo fuerte para continuar en esta vida con Cristo y poder sostener lo que El nos ha encomendado.

Cada uno de nosotros estamos viviendo lo que realmente creemos. Podemos decir mucho con la boca, pero lo que hacemos es lo que realmente afirma lo que creemos. La trampa de la auto condena es que cuando llegamos a una esquina para tomar una decisión que es saludable, pensamos de esta manera: “Esta es la persona que soy y siempre voy a ser así”. Esta es la trampa de condenarnos a nosotros mismos. Es necesario que demos lugar al poder Redentor de Jesucristo que nos puede sacar del lugar de auto condena en donde estamos.

Los versos de Hebreos 10:35-36 nos animan a no perder la confianza en Dios y nos dicen también por qué. Pero los versos del 37-39 tienen algo adicional que añanadir y dicen esto:

“Pues dentro de muy poco tiempo, el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado. Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida”

Fijémonos en donde dice “Y si se vuelve atrás”, la esencia de perder la confianza es volverse atrás, encogerse dicen otras traducciones. Esto quiere decir que entramos en un estado de timidez y nos detenemos en lugar de seguir adelante. Dios nos ha capacitado para que caminemos totalmente llenos de confianza en lo que está por delante. Tú vida es para vivir con propósito y a propósito. Dar marcha atrás es simplemente perder la confianza en aquello que Dios te ha llamado para que hagas. El mismo poder que levantó a Cristo de entre los muertos mora en nuestros corazones! Ese es el poder de Dios que nos ayuda a continuar y levantarnos a pesar de nuestras debilidades.

La palabra Redentor tiene un gran significado en mi vida. Si no fuera por el poder Redentor de Jesucristo en mi vida hoy no estaría aquí hablando de lo que El puede hacer en una vida que se rinde a El. Hay una hermosa melodía cristiana que quiero compartir contigo. Nos habla de nuestro Redentor. No hay nada que debe estar vacío en nuestras vidas porque nuestro Redentor puede llenar todos los vacíos de nuestras vidas. Sólo la tumba de Jesús es la que debe estar vacía.

Mi Redentor – Nicole Mullen

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2 pensamientos en “¡Cuando Dios envía ánimo…Tenemos que recibirlo!

  1. Precioso poder reafirmar en nuestras vidas que Cristo ya lo hizo todo!…Nada hay que pueda separarnos de su amor; El vive y nos anima dia a dia a confiar y tener esperanza porque el mismo poder que levanto de los muertos a Jesus es el que nos libro del pecado y quito nuestra culpa! …seguimos adelante…ya nada puede condenarnos!

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