No Hay Más Tiempo

En una película que vi recientemente que se llama “A Tiempo” (In Time) escuché una frase que me impactó mucho.  En esta película la gente tiene sólo un determinado tiempo para vivir. A veces la desesperación de que el tiempo se les acaba los lleva a robar tiempo unos de otros. Uno de los actores se propuso repartir más tiempo a aquellos que lo necesitaban.

En la película cada persona vive pensando que cualquier persona que los detiene en algún sitio tiene el único objetivo de quitarles su tiempo. El actor en cambio está buscando dar más tiempo a otros que lo necesitan. Este actor se encuentra con un hombre que al ser detenido por él, piensa que éste le va a quitar el tiempo que le queda. Este hombre le dice al actor: “No tengo mucho tiempo, porque el tiempo que tengo lo utilizo para dar a otros.” Para su sorpresa el actor le dice: “Yo lo sé” y enseguida le da muchos años más de vida.

Mi pregunta es: ¿Qué estamos haciendo con el tiempo que tenemos? Creo que es una pregunta muy apropiada para nosotras hoy. Algunas me pueden decir, bueno estoy trabajando, estoy cuidando a mis hijos, estoy sirviendo a Dios, estoy estudiando, estoy de vacaciones, estoy esto o aquello. Todas estas cosas son buenas, no me mal entiendan. Pero creo que todas comprendemos el verdadero sentido de esta pregunta. ¿Qué realmente estamos haciendo con el tiempo que Dios nos ha dado?

El apóstol Pablo nos da una exhortación a vivir nuestras vidas con propósito. Su llamado para nosotros hoy es para que miremos y examinemos los pasos que estamos dando y cómo estamos invirtiendo nuestro tiempo.  En Colosenses 4:17 Pablo le da una exhortación a uno de sus colaboradores y le dice esto: “Además, díganle a Arquipo: «Asegúrate de llevar a cabo el ministerio que el Señor te dio»” Todas nosotras tenemos una labor, un ministerio que cumplir aquí en la tierra. La Biblia nos dice en Efesios que Dios preparó de antemano obras para que hiciéramos nosotros mientras vivamos aquí (Efesios 2:10). ¿Qué es lo que Dios te ha encomendado a tí?

En el capítulo 4 de 2 Timoteo encontramos a Pablo dando sus últimas instrucciones. Te invito a leer el pasaje antes de continuar leyendo. Pablo le hace un encargo a Timoteo, algo que considera de suma importancia y está aquí en los versos 1-2: “En presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de venir en su reino y que juzgará a los vivos y a los muertos, te doy este solemne encargo: Predica la Palabra; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar.”

Pablo le dice también a Timoteo que llegará el tiempo en que nadie querrá escuchar las cosas sanas de la doctrina.  Le dice que habrá gente que querrá esto: “que les digan las novelerías que quieren oír.” Es más que buscarán a maestros que les hablen de esta manera.  No queremos ser entretenidos por maestros que nos satisfagan la comezón de oír, o que nos digan novelerías. Este tiempo es para invertirlo en lo que Dios tiene para nosotros. 

Dios no está interesado en que oigamos lo que nos cae o suena bien. Tampoco quiere que tengamos nuestros oídos listos para lo que nos conviene sin hacer nada con ello.  Dios no quiere que hagamos un “Me gusta” en alguna página social.  Es más, Dios no tiene interés en que seamos como dice Santiago… que nos miremos en el espejo y luego nos vayamos sin acordarnos de aquello que nos mostró para que lo pongamos en práctica (Santiago 1:23-24).

El evangelio al que Dios nos ha llamado es uno que vivimos con frutos y del cual nuestra vida testifica diariamente.  El mismo encargo que el Espíritu Santo inspiró a Pablo para darle a Timoteo es para nosotros también hoy día.

Me pregunto hoy: ¿Cuál es tu meta? ¿Qué es lo que quieres alcanzar en esta vida? Cuando medito en estas preguntas personalmente en mi propia vida no dejo de recordar el episodio de Jesús cuando fue invitado a la casa de un fariseo.

En Lucas 11:37-42 vemos este relato. Jesús denuncia fuertemente las prácticas de los fariseos. El verso 42 nos habla de lo que Jesús reprocha en ellos: “¡Ay de ustedes, fariseos!, que dan la décima parte de la menta, de la ruda y de toda clase de legumbres, pero descuidan la justicia y el amor de Dios. Debían haber practicado esto, sin dejar de hacer aquello!”  En otras palabras el Señor les señala lo religiosos que son y todo lo que hacen, pero resalta también que hay algo que descuidan y esto es la justicia y el amor a Dios.  Es más, al final del verso les recalca que lo uno está ligado a lo otro y que por lo tanto no debe ser descuidado.

No dejo de pensar en la película que vi porque el tiempo que estamos aquí en esta tierra pasa tan rápido. En contraste con esa película no podemos estar comprando más tiempo. El tiempo que tenemos lo debemos usar sabiamente en aquello que Dios nos ha encomendado.

Efesios 5:16 nos habla sobre esto: “aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos.” No dejemos pasar las oportunidades que Dios nos da de invertir el tiempo en lo que contribuye a crecer en nuestra vida espiritual. Dios quiere que invirtamos el tiempo en lo que nos ayuda a cumplir con el ministerio al que Dios nos ha llamado.

Qué pasaría si desde hoy empezáramos a pensar de esta forma: “No tengo mucho tiempo, porque el tiempo que tengo lo utilizo para dar a otros”  En otras palabras estoy invirtiendo el tiempo en lo que a Dios le importa. No sabemos cuanto tiempo tenemos en esta tierra, pero el tiempo que si tenemos disponible creo que Dios nos hace el mismo encargo que hizo a Timoteo a través de Pablo: “En presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de venir en su reino y que juzgará a los vivos y a los muertos, te doy este solemne encargo: Predica la Palabra; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar.”

Aprovecho esta oportunidad para invitarte otra vez a participar de nuestro nuevo estudio bíblico “Sabiduría Ante Todo”, que empezará el Sábado, 5 de Mayo. Puedes inscribirte dejando un comentario aquí o escribiéndonos a elrinconcitodelapaz@yahoo.com. También puedes inscribirte, utilizando el enlace a tu derecha que dice “Inscríbeme” y recibirás todos los estudios bíblicos cada Sábado en tu correo electrónico. No dejes de inscribirte hoy mismo. No hay tiempo que perder.

 

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