“Si En Vez De Olvidarme, Te Acuerdas De Mí”

“Se puede vivir con dolor mucho más fácil que vivir sin propósito.” Todas nacimos para tener significado. Hay algo en ti que necesita desesperadamente tener significado y valer para algo, y esto sólo lo encontramos en Cristo Jesús.

Dios siempre está promoviendo una relación mutua entre nosotros y El. Hechos 17:26 nos dice que Dios nos ha colocado en los sitios donde debemos vivir hoy con un propósito: De un solo hombre hizo él todas las naciones, para que vivan en toda la tierra; y les ha señalado el tiempo y el lugar en que deben vivir.” Leamos lo que nos dice el verso 27 sobre el propósito: “para que busquen a Dios, y quizá, como a tientas, puedan encontrarlo.” Este es el propósito de Dios: para que busquemos y encontremos a Dios! Así como nos dice Jeremías 29:13, “Me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen de todo corazón.” Él nos ha colocado en el planeta tierra a esta hora, con un propósito, pero sólo lo encontraremos en El.

El Señor me deja pasar a mí por situaciones en las que experimento muchas cosas antes de poder hablar de ellas en este ministerio que me ha encomendado. No pretendo haberlas conquistado o ser una experta en las cosas que Dios trata de enseñarme, pero cada día El me enseña a dar pasos más firmes en aquellas lecciones que quiere que aprenda. Esta lección de encontrar propósito para nuestras vidas es algo que Dios ha tenido una y otra vez que insistir en mi propia vida. Cuando en ocasiones lo que hago o la vida que llevo parece no tener sentido o es más cuando he cuestionado si vale la pena o no lo que estoy haciendo, Dios ha tenido que volver a mostrarme el propósito de lo que hago, el propósito al cual El me ha llamado.

Las situaciones que El permite, los sitios donde nos encuentramos tienen un propósito de Dios para nuestras vidas. El propósito es conocerlo a El más y más. No es vivir una vida religiosa, dominguera, o aprendiendo la Biblia con un estudio más, sino una vida estrecha de conocimiento de Dios diario. Conocer quien es verdaderamente nuestro Dios en nuestras vidas día a día.

No se si te ha pasado pero han habido ocasiones en mi vida en donde no he podido encontrar a Dios en medio de las situaciones que he estado viviendo. Y nada hay más duro que sentir que Dios está lejos, en especial cuando haz estado tan cerca de El. No me mal entiendan, Dios nunca nos deja, El siempre está allí, aunque nosotros no lo sintamos cerca. Salmos 22:24 es una cita que nos afirma esto. Pero la realidad es que a veces nos sentimos como si no lo podemos encontrar. Aunque yo he sentido esto, he experimentado como Dios a veces manipula las situaciones para hablarnos y para confirmar que sí esta cerca. ¿Te ha pasado a tí?

En uno de mis devocionales leía la petición de Ana a Dios. 1 Samuel 1:11a: “Señor Todopoderoso, si te dignas mirar la desdicha de esta sierva tuya y, si en vez de olvidarme, te acuerdas de mí…” Anaera una mujer que estaba llorando desconsoladamente nos dice el relato por todo lo que estaba sufriendo al no tener un hijo. Me llamó mucho la atención lo que dice el verso 19 del mismo capítulo: “y el Señor se acordó de ella” ¿Recuerdan lo que Ana oró a Dios? Le pidió a Dios, que en vez de olvidarse de ella, se acordara de ella. Que maravillosa respuesta a su petición vemos en el verso 19. En su aflicción Ana pudo haber continuado pensando que Dios se habia olvidado de ella, aunque no era así. La petición sincera de una mujer afligida, Dios la escuchó y decidió contestarla.

En Efesios 3:14-21 Pablo eleva una oración por los efesios. Quiero compartir algo que aprendí de ella, leamos:
14 Por esta razón me arrodillo delante del Padre,
15 de quien recibe nombre toda familia en el cielo y en la tierra.
16 Le pido que, por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser,
17 para que por fe Cristo habite en sus corazones. Y pido que, arraigados y cimentados en amor,
18 puedan comprender, junto con todos los santos, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo;
19 en fin, que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios.

20 Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros,
21 ¡a él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos! Amén.

Nos dice que para que podamos comprender el amor sin medida de Dios, tú y yo personalmente, necestiamos el poder de Dios que actúa eficazmente en nosotros. El Espíritu Santo de Dios hace esta labor en nuestro corazón. El amor de Dios no tiene medida, es sin límites. Hay cosas en la vida que compiten con llenar nuestro corazón. Buscamos y buscamos cosas que nos satisfagan y lo que conseguimos muchas veces es una adicción a algo que luego nos defrauda y nunca nos llena de lo que estamos buscando.

La Biblia dice en Salmos 63:3-5 lo siguiente:
3 Tu amor inagotable es mejor que la vida misma,
   ¡cuánto te alabo!
4 Te alabaré mientras viva,
   a ti levantaré mis manos en oración.
5 Tú me satisfaces más que un suculento banquete;
   te alabaré con cánticos de alegría.

Pablo nos dice en Efesios que el amor inagotable de Dios es el único que satisface y que nos otorga la plenitud de Dios en nuestra vida. El amor de Dios no da esa esperanza que a veces desaparece en medio de las dificultades. No hay nada ni nadie que pueda hacerlo. David en el Salmo que leímos nos dice que su amor inagotable es mejor que la vida misma! Y añade al final “Tú me satisfaces.” No hay nadie que pueda llenar el vacío de nuestros corazones más que Jesús, nuestro Dios. El es al cual debemos buscar en momentos de desesperación, ansiedad, temor, lucha, conflictos, frustración, lágrimas, y dolor.

Dios no desaprovecha ninguna oportunidad en nuestras vidas para que lo busquemos. Todo, absolutamente todo, lo que vivimos tiene el propósito de que nosotros busquemos a Dios en medio de ello. Leímos lo que Jeremías dice, que si lo buscamos lo vamos a encontrar. El quiere llenar ese vacío que estamos experimentando.

¿En dónde estamos poniendo nuestra atención para satisfacción de nuestra alma? El amor de Dios que ha sido derramado por nosotros es el que nos brinda la satisfacción que anhelamos. En Romanos 5:3-5 se nos dice que aunque pasamos por situaciones díficiles y experimentamos altos y bajos en nuestras vidas; hay algo con lo que podemos contar que nunca nos desiluciona y ese es el amor de nuestro Dios que El puede depositar en nuestros corazones: “También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia. Y la resistencia desarrolla firmeza de carácter, y el carácter fortalece nuestra esperanza segura de salvación. Y esa esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor.”

Si estás pensando que Dios se ha olvidado de tí, te invito a buscarlo en oración. Cuéntale porque te sientes así. Confiésale que tú corazón ha estado buscando llenarse con otras cosas. Pídele que El te llene de ese amor desplegado en la cruz por tí y por mí. Dios lo ofrece sin medida a todo aquel que pide! Nuestro Dios es Fiel y Verdadero. El es quién satisface con su amor inagotable y sin medida: “Sácianos cada mañana con tu amor inagotable, para que cantemos de alegría hasta el final de nuestra vida.”Salmos 90:14

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