Estoy Aquí Por Una Razón… ¿Cuál Es La Tuya En El Año Que Viene?

En una película que vi una mujer se convirtió en una reportera muy reconocida. Al final de la película escuché esta declaración: “Yo estoy aquí por una razón y una razón solamente:  para contar la historia”

Nuestra labor aquí en esta tierra es traer gloria a Dios. Esta es la razón por la que estamos aquí. Si aún estamos gozando de vida es porque Dios tiene un plan con nuestras vidas el cual debemos cumplir.

Cuando comprendemos que somos el testimonio viviente de lo que Dios hace en nuestras vidas, nuestras metas se encaminan hacia aquello que trae gloria a Dios.

La vida cristiana es vida y no algo mental. No es ir los Domingos a la iglesia, leer la Biblia de vez en cuando, o decir que somos cristianas. En otras palabras, no es religiosidad, sino algo que vivimos y experimentamos diariamente.

Al terminar un año generalmente hacemos un inventario de nuestras vidas y evaluamos si hemos avanzado de alguna manera o no. Miramos si las metas que nos propusimos nos han ayudado de alguna forma en nuestra jornada.

Un actor dijo lo siguiente en una de sus líneas: “Nadie es dueño de nada, excepto de su historia, y yo estoy tratando de vivirla lo mejor que pueda.” Creo que podemos identificarnos con lo que este actor dijo.  Todos estamos tratando de vivir nuestras vidas en la mejor forma posible. En un blog que sigo de un hermano en la fe que está batallando con leucemia, él escribió esto que me llegó al corazón: “Si tu salud no te está ayudando a vivir (y decir) una historia mejor, entonces puede ser mejor para ti estar enfermo.”

Dios quiere probar nuestra fe genuina como nos dice 1 Pedro 1:7: “Estas pruebas demostrarán que su fe es auténtica. Está siendo probada de la misma manera que el fuego prueba y purifica el oro, aunque la fe de ustedes es mucho más preciosa que el mismo oro.”

La fe que tenemos en Dios a veces puede ser algo mental que repetimos porque lo aprendimos de nuestros maestros, pastores o nuestros padres. La fe que no se purifica a través de la prueba es fe que se queda en la mente solamente. Algo que creemos sin experimentar la realidad de ella. El apóstol Pedro nos dice que la fe genuina es aquella que pasa por el fuego así como el oro cuando es refinado luego de pasar por el fuego permanece.

Dios nunca pierde oportunidades para enseñarnos las lecciones que nos ayudarán a probar nuestra fe en El genuina.

Dios ha hecho una restauración en mi vida llevándome a conocer el propósito que El tiene para mi. Notemos lo que dice 2 Pedro 1:3: “Mediante su divino poder, Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para llevar una vida de rectitud. Todo esto lo recibimos al llegar a conocer a aquel que nos llamó por medio de su maravillosa gloria y excelencia;” Aquí se nos dice que Dios nos ha dado “todo” lo que necesitamos para vivir correctamente, en rectitud.  Para vivir una vida piadosa delante de El.  Podemos pasarnos el resto de nuestras vidas simplemente viviendo religiosamente, pero Dios tiene algo mucho más valioso para que experimentemos la vida en Cristo que El preparó para que viviéramos!

Un fariseo es aquel que sabe muy bien la ley pero no hay ningún fruto de lo que “habla.” Jesús mismo lo denunció en Lucas 11:37-42.  Dios no quiere que hablemos de la Biblia como fariseos. Es muy fácil repetir como loros lo que está en nuestras mentes.  Dios se glorifica cuando Su Palabra se convierte en frutos en nuestras vidas.  Nosotros vivimos para traer gloria a Dios, esto sólo lo vemos cumplido cuando vivimos lo que decimos creer.

Por mucho tiempo veía a Dios como a alguien que me amaba pero en mi mente solamente. El Dios de mi mente era alguien que cuando se trataba de salir a mi defensa en los momentos decisivos de mi vida en vez de hacer esto por mí se deleitaba en hacerme sufrir más.  Yo no podía aceptar que Dios tuviera buenos deseos hacia mí. Este era mi Dios. El Dios de mi mente estaba esperando el momento para hacer algo en contra de mí.  Mi vida era una constante duda de su amor hacia mí.

Hace unos meses Dios me llevó a una lección práctica en donde El quería que comprobara que su amor hacia mi no era como mi mente me decía y tampoco como Satanás me lo estaba presentando.

Beth Moore en uno de sus estudios bíblicos dijo esto: “Tenemos que conocer la Verdad para poder identificar una mentira.” Dios tuvo que llevarme en un trayecto de conocer Su Verdad para mostrarme que la incredulidad era un pecado en mi vida. Aunque creía en Dios como mi Salvador y proveedor habían una área de incredulidad.

Muchas veces media su amor hacia mí por lo que me daba o no me daba. Tenemos un enemigo que quiere que dudemos de Dios. Esto lo hemos visto hacer esto desde el principio de la creación. Este mismo era el ataque de Satanás en mi mente: “Dios no tiene nada bueno para tí, Dios no te va a ayudar.  Tú no le importas a Dios.”  Todas éstas eran las mentiras que me torturaban y me quitaban la esperanza en Dios.

La incredulidad es un pecado, sea como sea que lo veamos. Este es un lugar donde nadie puede vivir sin ser rescatados por la mano de Dios. Es aquí donde necesitamos la Verdad de Dios constantemente para darnos cuenta de la mentira que hemos creído.

No quiero minimizar las pruebas de otros hermanos que han sido más grandes que las mías con este testimonio. Dios nos prueba de acuerdo a la necesidad y cómo El sabe podemos resistir. Sólo quiero compartir algo que Dios ha puesto en mi corazón compartirlo para su gloria, pues Dios vio que esta área en mi vida necesitaba de Su ayuda.

Hace unos meses experimenté un tiempo de prueba. El médico dijo que tenía que hacerme unos exámenes para descartar ciertas posibilidades. En el transcurso de mi espera, Dios no me sanó para evitar hacerme esos exámenes. Era muy simple para El, pero no lo hizo. Cada día mi dolencia me recordaba esto:  ¿Vas a creer en Dios?

Naturalmente mi corazón con temores quería refugiarse en Dios y en sus promesas. Ahora esas promesas de mi mente tendrían que pasar al corazón a ser una realidad en mi situación actual. ¿Haz estado allí alguna vez?

Recuerdo los mensajes diarios que Dios traía a mi corazón para animarme en mi fe y para seguir confiando. Dios me decía que si aunque lo que temía fuera realidad, Dios estaría allí conmigo.  Un día Dios me mostró que hay alguien que se sí se deleita y se burla cuando dudamos de Dios, y ese es Satanás.

El Salmo 119:41-42 dice lo siguiente: “SEñOR, concédeme tu amor inagotable, la salvación que me prometiste. Entonces podré responder a los que se burlan de mí, porque confío en tu palabra.”  Podré responder a los que se burlan de mí porque confío en tu palabra. ¿Cómo voy a responder? La respuesta está allí: con su Palabra!

Esto era lo que yo necesitaba y lo que  cada una de nosotras necesitamos siempre tener presente. Nuestras seguridad viene de Dios, El cumple sus promesas. Lo que El dice en su Palabra es verdad! El amor de Dios es inagotable, no se puede medir.

Había sido una larga espera para este examen médico. Cada día Dios me había dicho de alguna esto: Puedes confiar en mí, Confía en mí. Ese día Dios me llevó a 2 Timoteo 1:7 que dice: “Pues Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino un espíritu de poder, de amor y de buen juicio.”

Cuando estábamos en camino al examen mi esposo me preguntó si tenía miedo. Compartí con él lo que Dios me había dicho acerca de mi fe en esa mañana. Sentada allí en la sala de espera, pude experimentar lo que este verso decía pues no tenía un espíritu de temor. En ese momento pude experimentar lo que nos dice Filipenses 4:7: “Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.”  

Notemos que dice que la paz de Dios cuidará su corazón y su mente.  La paz de Dios en otras palabras hizo que la verdad en mi mente concuerde con la verdad en mi corazón.

Cuando estaba en el colegio teníamos exámenes de fin de año. Generalmente terminaban temprano y nos íbamos a casa. En contraste con este examen de mi fe, no terminó rápido pero lo tomé. El Maestro tuvo misericordia de mí y el examen fue favorable.

Somos un libro abierto para que otros puedan ver a Dios revelado en nuestras vidas. Si nuestras vidas no están demostrando la vida de Cristo en nosotros para la gloria de Dios entonces tenemos que evaluar antes de continuar viviendo de la misma manera. Nuestro propósito es vivir para la gloria de Dios.

Creo que  debemos preguntarnos: ¿Estoy viviendo lo que creo? ¿Pueden otros ver, que lo que digo creer es una realidad en mi vida? Dios quiere ver frutos en nosotros. Juan el Bautista hablaba de esto cuando se refería a “frutos de arrepentimiento” en Juan 3:8: “Demuestren con su forma de vivir que se han arrepentido de sus pecados y han vuelto a Dios.” Nuestra manera de vivir es el mejor testimonio de Cristo viviendo en nuestras vidas. Me pregunto: ¿Pueden otros reconocer a Cristo en nuestras vidas?

En donde vivimos hay un cementerio en la avenida principal. No es difícil pasar por alto este sitio ya que está en la mitad de la ciudad. Una vez leí un comentario de una mujer que decía que a ella le gustaba ir a los cementerios para leer lo que la gente decía de las personas en las lápidas. Todas esas personas dejaron una historia de sus vidas. La nuestra aún se escribe. ¿Qué se escribirá de nosotras?

Es mi oración que la gente pueda ver en nosotras lo que Jesús anhela que hagamos para Dios: “Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos.” Juan 15:8.

Nosotros estamos aquí para contar Su historia. Sus maravillas en nuestras vidas no son para nuestra fama ni tampoco para nuestra gloria. El milagro de la transformación que ha hecho en nosotros.  El poder de su sanidad.  Todo cuánto El hace por ti y por mi es para traerle gloria.

Oh que en el nuevo año nuestras vidas sean un constante testimonio de El. Que las páginas de nuestra historia y nuestro “Había una vez…” continúen llenándose de la historia que Dios sigue escribiendo sobre lo que está haciendo en ti y en mi para Su gloria!

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2 pensamientos en “Estoy Aquí Por Una Razón… ¿Cuál Es La Tuya En El Año Que Viene?

  1. Hola es muy lindo cme conmovio mucho yo estoy pasando por una situacion en la que no entiendo cual sera el proposito de Dios para mi ¿como debo darle gloria a Dios? Cuando lei que Dios solo estaba en su mente me identifique creo que tambien tengo que tenerlo en mi corazon, puedo decir qque tengo mi corazon abierto para Dios entre en mi vida pero aveces no siento el cambio en mi o a lo mejor soy yo quien no estoy bien nose le agradceria que me diera un consejo que lo necesito gracias que la bendiga y siga obrando en su vida.

  2. Hola. Muy hermoso, Dios te esta utilizando para su gloria, sigue perseverando, sigue orando, sigue con la misión que Dios te encomendó en este mundo. DIOS ES GRANDE Y SU MISERICORDIA ES ETERNA. …..porque no somos llamados a inmundicia sino a santidad. DIOS TE BENDIGA Y SIGA OBRANDO EN TU VIDA……….”GLORIA SEA AL REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES” AMEN….

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