“Si No Eres Honesta, Nunca Serás Libre”

A mi hija le encanta hacer pasteles, galletas, y otras cosas más en la cocina. Ella es muy hábil y le queda muy bien lo que hace. Generalmente le pedimos que nos deleite con galletas con trozos de chocolate que son su especialidad y son riquísimas. Se ha ganado fama en el lugar de trabajo por su receta y me alegro mucho por ella. Debo confesar que yo no fui la que le enseñó a hacer galletas, fue su tía. Para ser mas honesta debo decirles que para mí la mejor forma de hacer galletas es comprarlas casi hechas, con el último paso de solo ponerlas en el horno…. A veces compro aquellas que necesitan un poquito de mantequilla y un huevo para sentirme como si hubiera hecho una gran hazaña. Pero si me piden que sea honesta, les digo directamente que hasta las he quemado en ocasiones. Así soy de mala haciendo galletas, no nací para hornear.

Una maestra de la Biblia dijo esto en uno de sus estudios bíblicos: “Si No Eres Honesta, Nunca Serás Libre” Tiene mucha razón. He estado meditando en esto y puedo asegurarles que en mi propia vida esto fue una realidad. Mientras negaba que tenía un problema, me hundía más y más en él. Salir a flote se tornaba muy difícil. Cada vez que Dios me mostraba la salida, la tomaba por un momento, a veces la ignoraba o la hacía acomodarse a mis planes y mis deseos. No podía imaginar mi vida fuera de ese pozo de esclavitud!

En la iglesia a veces cantamos un cántico que en una parte dice “Soy libre”, “Soy libre”. Generalmente cuando escucho estas palabras de los labios de mis demás hermanas (no me tomen a mal), no estoy condenando a nadie aquí, simplemente quiero hacer esta observación… ¿De veras? ¿Eres libre?

Por mucho tiempo viví atada a mi negocio. Lo he compartido antes con ustedes. Mi vida estaba consumida con satisfacerme a mí misma. Pensaba que tener un negocio próspero era lo que me traería satisfacción en la vida. Dedicaba día y noche a mejorarlo, hasta el punto que se convirtio en un ídolo. Un ídolo es todo aquello que se exalta en nuestras vidas más que Dios. Eso que nos consume, que toma prioridad antes que Dios y que nos mantiene por consiguiente en esclavitud a ello.

La autora Kelly Minter dice lo siguiente en cuanto ídolos en nuestras vidas: “La mayoría de nuestros deseos son saludables. Sin embargo, estos deseos pueden convertirse en pasiones que no sólo llevamos a cabo, pero que adoramos. Y mientras que la adoración de ídolos puede parecer historia antigua, aún enfrentamos el equivalente moderno [version], cuando las necesidades naturales consumen nuestros corazones y mentes, y así compiten con el lugar que le corresponde a Dios en nuestras vidas.” No lo pude haber dicho mejor. La realidad es que nosotras estamos propensas a hacer de aquello en que buscamos satisfacción un ídolo. Dios nos advierte que tengamos cuidado y nos urge regresar a El. Cuando dejamos que nuestros deseos dicten la dirección de nuestras vidas estamos en problemas. Los buenos deseos que tenemos se pueden volver en ídolos y así nos roban de la íntima relación que Dios quiere que tengamos con El y no con nadie o nada mas!

El otro día escribí un blog en Inglés en donde compartía un testimonio de Beth Moore en cuanto a quitarnos la máscara. Imaginénse cual es el comentario número uno que ella recibe en sus cartas diarias? Cual creen que es? Es este: “Gracias por ser tan transparente.” Ella decía…¿Qué está pasando? ¿Acaso no estamos siendo honestas en donde vivimos? No hablamos de contar tus por menores a todo el mundo, y a todos los que no tienen nada que ver contigo. Sino a reconocer que tenemos mucha necesidad de Dios, que El tiene que limpiar y sanar muchas de nuestras heridas, pero a veces preferimos caminar cojeando que darle lugar a nuestro Dios de atender a nuestras necesidades del alma! ¿Por qué? ¿Será que tenemos miedo que la gente sepa lo que nos pasa? ¿Que nuestra vida no es lo que parece?

El Señor me ha enseñado muchísmo sobre este tema en lo personal. Yo no tengo ningún temor de confesar mis luchas y mis derrotas a la gente que me rodea y que me ama porque sé que ellos son mi soporte. Me ayudan a dirigir mis pensamientos hacia Dios y a lo que El quiere hacer en mi vida. No tengo necesidad de aparentar lo que no soy.  La gente no necesita saber que todo te va bien. Sino que aunque no todo va bien, tienes victorias en Cristo! Cuando confesamos nuestra debilidad a Dios y dejamos de ponernos la careta, sólo así vamos a encontrar sanidad divina y liberación. Dios quiere remover lo que no vale de nuestras vidas y darnos substancia de vida.

En Jeremías 17:5-6 Dios habla muy seriamente al pueblo de Israel y se nos dice esto: “Esto dice el SEñOR: Malditos son los que ponen su confianza en simples seres humanos, que se apoyan en la fuerza humana y apartan el corazón del SEñOR. Son como los arbustos raquíticos del desierto, sin esperanza para el futuro. Vivirán en lugares desolados, en tierra despoblada y salada.” El comentarista Matthew Henry lo explica así: “Maldito el varón que confía en el hombre. Dios pronuncia su maldición de la afrenta que éste hombre pone sobre el mismo. Maldito (es decir, miserable) es el hombre que hace esto, porque se apoya en un junco roto, que no sólo le falla, pero se encontrará con su mano y la traspasará.” Continúa diciendo que el pecado que Dios condena aquí es el poner nuestra confianza en el hombre, un lugar que sólo Dios tiene que ocupar. El mismo comentarista lo dice así: “Se trata de hacer que un brazo de carne sea donde nos recostamos, con el cual trabajamos y con el que esperamos lograr nuestro objetivo, el brazo en el que nos abrigamos y del que dependemos para nuestra protección. Dios es el brazo de su pueblo. No debemos hacer a ninguna criatura más importante para nosotros, algo que Dios se ha comprometido a ser.”

Cuando nuestros ojos empiezan a mirar a otros o a otras cosas como los medios de satisfacción y reemplazamos a Dios por ellos es aquí cuando estamos entrando a una dependencia de esa cosa o persona y es allí donde nos metemos en un pozo en el cual vivimos en esclavitud. Dios quiere librarnos de todo aquello que nos tiene sin gozar la libertad en Cristo. La invitación está presente para tí también! “Oh Soberano SEñOR, tú eres el poderoso que me rescató.” Salmos 140:7a.

Hermanas, necesitamos un Libertador que va a continuar con nosotros durante nuestro proceso de liberación. He aprendido que la gente nos puede ayudar hasta cierto punto pero no pueden sanarnos de la esclavitud como nos ofrece el Señor! A Dios no lo podemos engañar. El sabe cuando estamos actuando y hemos convencido a otros que todo esta bien. Pero Dios vé más allá. El ve lo profundo de nuestro corazón, donde otros no pueden! Por esto El puede mostrarnos la salida de ese lugar de esclavitud mejor que nadie. Pero necesitamos un brazo fuerte como el de El para salir de allí!

El hombre aunque trate nos puede ayudar en parte, pero ellos se cansan, no los culpamos, no es su trabajo. Es el trabajo de Dios! Dios es el que permanece fiel hasta el final, hasta vernos victoriosas. La verdadera libertad en Cristo toma tiempo, mucho esfuerzo y paciencia que la gente generalmente no tiene como la tiene Dios.. Necesitamos su brazo fuerte y largo!

En 2 Corintios 1:10 el apóstol Pablo dice lo siguiente: “Efectivamente él nos rescató del peligro mortal y volverá a hacerlo de nuevo. Hemos depositado nuestra confianza en Dios, y él seguirá rescatándonos.” Esta es la clase de liberación que necesitamos. Una que tiene garantía de por vida: del pasado, presente y futuro. Miren lo que dice el texto: “nos rescató”… “volverá a hacerlo de nuevo”… y “seguirá rescatándonos” Gloria a Dios!

Dónde esta tu confianza para tu liberación puesta hoy día hermana? Si es en nuestro Dios Todopoderoso mira lo que El te dice en Isaías 30:18: “Así que el SEñOR esperará a que ustedes acudan a él para mostrarles su amor y su compasión. Pues el SEñOR es un Dios fiel. Benditos son los que esperan su ayuda.” Ven a El… Te está esperando!

 
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2 pensamientos en ““Si No Eres Honesta, Nunca Serás Libre”

  1. Gracias a Dios por uds. Este mensaje me ha edificado muchisimo y me recuerda que es mejor la verdad,aunque a veces nos cueste aceptarla,solo Cristo nos puede dar las fuerzas para hacerlo….bendiciones con amor en Cristo Jesus….Silvia

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