Una Historia Que Se Puede Cantar

No crean que el título de hoy tiene un error, no estoy hablando de “contar” tú historia, sino de “cantar” tu historia. Mi historia tiene algunas estrofas y aún se continúa escribiendo. Y la tuya como va?  Si alguna vez haz leído Jueces capítulos 4 y 5 te habrás dado cuenta que el relato del capítulo 4 es la historia de los eventos sucedidos y el capítulo 5 es la misma historia en forma de cántico. El verso 3 del capitulo 5 de Jueces dice: “¡Escuchen, ustedes reyes! ¡Presten atención, ustedes gobernantes poderosos! Pues cantaré al SEñOR; tocaré música para el SEñOR, Dios de Israel.”  Esta declaración de Débora es el principio del cántico en donde ella expresa las victorias conseguidas en su vida. La pregunta para nosotros es entonces: Que clase de vida tendríamos que vivir para que ésta sea digna de ser cantada?

Si vivimos en este mundo nuestra  vida esta llena de drama y montón de experiencias diarias, buenas y malas. A lo mejor alguién puede decir “por esto es que no quiero ser cristiana” porque hay tanto problema que se le viene encima a uno… Dejáme decirte que si estás viva y experimentando la vida diaria ya tienes “drama” en tu vida, no necesitas ser cristiana o no. Si vives en una ciudad grande al subirte a tu coche y manejar las calles, ya tienes mucho drama. Si tienes hijos jóvenes, ya tienes bastante drama. Si trabajas, si tienes bebés pequeños también tienes drama. Si vas a la iglesia, si estas casada, o tienes novio o amigos, ya estas experimentando “drama” en tu vida. Lo que nos interesa hoy es saber si ese “drama” se va a tornar en una historia que se puede cantar. Nuestras historias estan llena de situaciones que  nos hacen comer las uñas, con crisis, con alegrías y penas y con oportunidades que se presentarán y que traerán esta pregunta “Me ayudará Dios esta vez?”

En mi propia vida hay muchas cosas que tengo que pasar así como las que cada una de ustedes viven. Yo también tengo las mismas luchas y problemas en toda área de mi vida. Paso por situaciones difíciles, por incertidumbres, me enojo, me entristezco, y lloro también. No me he desconectado del mundo en que vivo paso por momentos díficiles en donde tengo que decidir si voy a creerle a Dios o no. Nunca piensen que sus maestros de la Biblia no tienen problemas o son diferentes a ustedes, todos estamos pasando por cosas similares y todos tenemos que aprender a creerle a Dios. La Biblia nos dice en Hebreos 11:6a: “En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios.” Esto es lo primordial en nuestra carrera cristiana, creerle a Dios. Muchas veces nos vemos en situaciones por las que hemos pasado anteriormente y luego volvemos  al mismo punto de partida donde una vez más tenemos que ejercitar nuestra fe en Dios. De esto mismo se trata, le creemos a Dios o no? Si queremos vivir vidas victoriosas y salir de los pozos en donde vivimos, nos va a tocar creerle a Dios. Si vamos a ser personas que antes vivíamos en derrota y luego vivimos victoriosos, esto no será porque tus acciones cambiaron, sino será el resultado directo de nuestra fe en Dios. Cuando empiezo a creerle a Dios sobre quién es El y quién El piensa que soy yo, es alli cuando empezamos a vivir diferente. Aún mis decisiones empiezan a cambiar, esto es porque mi manera de pensar es distinta.

A veces pensamos que las cosas van a cambiar si algo cambia en nuestras vidas. Nos decimos, oh..si me cambio de casa, si me caso, si me cambio de iglesia o si esto o aquello….y pensamos que de alguna forma las cosas van a encaminarse y todo será color de rosas de ahora en adelante. La verdad es que no es asi. La vida nos da altos y bajos momentos y todos pasamos por ellos. Despues de recibir al Señor como nuestro Salvador, el propósito de Dios es que crezcamos en fe en El, que le creamos,  hasta que El cumpla su proposito en nuestras vidas. Siempre lo que se relaciona con nuestra vida diaria estará íntimamente relacionado con nuestra fe en Dios. El Señor hará muchas cosas en nuestra vida pero siempre nos traerá nuevamente a nuestra practica de fe en El. Es aquí adonde El nos pregunta “Me crees?” Más que lo que ves a tu alrededor? Más que todas las cosas que me quieren hacer perder la fe en Dios? Me crees mas de lo que ves? o más de lo que otros te dicen?

Romanos 4:20-22 nos habla de Abraham y dice esto: “Ante la promesa de Dios no vaciló como un incrédulo, sino que se reafirmó en su fe y dio gloria a Dios, plenamente convencido de que Dios tenía poder para cumplir lo que había prometido. Por eso se le tomó en cuenta su fe como justicia.” Con cada oportunidad de mostrar fe en Dios también existe la oportunidad de no creerle a Dios. Nunca tendremos una caminata de fe sin una invitación tambien a dudar de Dios. Si pensamos que vamos a experimentar un camino para ejercitar nuestra fe en Dios sin experimentar dudas, temores, y también incredulidad, hemos malentendido la Escritura que dice: “Sin fe es imposible agradar a Dios”, nuestra fe será puesta a prueba sin lugar a dudas, como lo hemos experimentado o estamos experimentando hoy. Una de las cosas que he aprendido sobre nuestro Dios es que al momento que te estás sintiendo cómoda en el sitio donde estás El envía otra oportunidad para crecer, no te ha pasado a tí?

Ahora volvamos a nuestro texto de Romanos 4. La vida cristiana es una vida de fe y constante crecimiento en nuestra fe hacia Dios. No podemos pasarnos la vida sentados sin movernos hacia lo que Dios tiene para nosotros. Dios siempre está activo en nuestras vidas. En medio de la experiencias que Dios permite que pasemos vamos a ver que hay algo que podemos practicar frente a lo que nos invita a dudar de Dios. Esta misma actitud tomó Abraham, leamos: “Ante la promesa de Dios no vaciló como un incrédulo.” El texto nos dice que “no vaciló”. Cuando nos encontramos en ese dilema de creer o no creer y optamos por mantenernos firme en lo que hemos creído, es cuando tendremos la oportunidad de no sólo contar nuestra historia, sino también cantarla en un cántico de victoria así como Débora lo hizo en Jueces 4 y 5.

No sé si el Señor está probando tu fe en estos días, lo ha estado haciendo conmigo. Dios quiere que lo conozcamos más y con cada experiencia por la que nos deja pasar existe una gran oportunidad de experimentar en nuestras propias vidas Su presencia. Para esto debemos tener la determinación de seguir caminando con Dios y no quedarnos estancadas en el mismo sitio aunque la tentación de tirar la toalla esté presente. Débora al haber vencido en la batalla cantó estas palabras en su cántico “¡Marcha hacia adelante con valor, alma mía!” Jueces 5:21. Oh que esta declaración sea también parte de nuestro cántico hoy. Aunque aún no veamos lo que estamos esperando, que como Abraham no vacilemos y com Débora nos alentemos a continuar confiando en Dios! Que el Señor nos ayude hoy a ver cada situación que estamos enfrentando como una oportunidad más de escribir la siguiente estrofa de nuestro cántico para Su gloria. Hermana anímate! pues aún podemos entonar un cántico de alabanza si ponemos nuestra confianza en El como nos dice David en el Salmo 42:11:
¿Por qué voy a inquietarme?
      ¿Por qué me voy a angustiar?
   En Dios pondré mi esperanza,
      y todavía lo alabaré.
      ¡Él es mi Salvador y mi Dios!

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