El Señor Lo Necesita

La entrada triunfal está narrada en todos los cuatro evangelios: Lucas 19:28-44, Marcos 11:1-11; Juan 12:12-19; Mateo 21:1-11 y nos dicen lo que aconteció en esa ocasión. El mensaje de la cruz es “el mensaje” que cambia vidas y que todos los que hemos creído en este sacrificio debemos siempre tener presente y compartir con el mundo entero.

En la iglesia escuché algo que el pastor decía al concluir su mensaje. Nos hacia reflexionar en la entrada triunfal y lo que estaba sucediendo cuando Jesús entraba en un burrito.  Nos preguntó que es eso que quieres que Jesús haga por ti? Esto me hizo pensar en que generalmente nosotros tenemos una lista de peticiones para el Señor, cosas que queremos que El haga por nosotros.  Pero al meditar en lo que El hizo por mí viniendo a morir y dar su vida en mi rescate, enseguida pensé: “¿Qué es lo pide el Señor de mí hoy”? ¿Qué es lo que El necesita de mí?

El versículo 30 y 31 de Lucas 19 nos dice lo que Jesús dijo a sus discípulos: “Vayan a la aldea que está enfrente y, al entrar en ella, encontrarán atado a un burrito en el que nadie se ha montado. Desátenlo y tráiganlo acá. Y si alguien les pregunta: “¿Por qué lo desatan?” , díganle: “El Señor lo necesita.”

Todos sabemos muy bien que Dios no necesita nada de nosotros para sentirse mejor, El es Dios. Y aunque esto es verdad, las palabras de Jesús en este episodio nos dan una enseñanza práctica para nuestras vidas. Nos preguntamos: ¿Jesús necesitaba algo? Envió a sus discípulos a buscar aquello que El necesitaba “un burrito”, ¿para qué?

Los discípulos quizá se preguntaron mientras iban en el camino… ¿Por qué necesitaba el burrito Jesús? Sabemos que esto era el cumplimiento de una profecía, la cual la leemos en Zacarías 9:9:”¡Alégrate mucho, hija de Sión! ¡Grita de alegría, hija de Jerusalén! Mira, tu rey viene hacia ti, justo, salvador y humilde. Viene montado en un asno, en un pollino, cría de asna.” Es importante resaltar que los discípulos no se detuvieron a racionalizar o preguntar nada a Jesús sobre el porque necesitaba el asno, sino obedecieron inmediatamente lo que El les dijo que hicieran.

Nos desenvolvemos en una cultura donde el bienestar propio es lo primero. Lastimosamente hasta se nos podría tachar de egoístas. La mentalidad que se comercializa constantemente es yo primero, yo segundo y yo tercero. Hablando con honestidad todos nos sentimos muy bien cuando estamos en el lado del recipiente. Recibir se siente bien.  Pero ¿qué pasa cuando somos llamados a estar en el lado de dar así como el dueño del burrito, y se nos pide algo? Es más conociendo al que nos pide, ¿cómo reaccionamos? ¿ lo damos sin trabas? ¿estamos listos a darlo? ¿damos más allá de lo que se nos pide? o ¿cómo respondemos? ¿Tenemos la disposición de dar sin cuestionar, sin demandar, simplemente damos porque conocemos al que esta pidiéndonos?

Me da la impresión que los dueños del burrito sabían quien era “El Señor”, pues vemos que cuando oyeron decir “El Señor lo necesita”, simplemente los discípulos se llevaron al burrito sin ninguna traba de parte de los dueños. Los dueños del burrito sabían que “El Señor” tenia la autoridad para pedir y tomar lo que El quería. Sin embargo, vemos que lo pidió.

Esto me recuerda una lección que aprendí últimamente sobre el rey David. La narración la encontramos en el libro de 2 Samuel 24:18-24:

18  Y Gad vino a David aquel día, y le dijo: Sube, y levanta un altar a Jehová en la era de Arauna jebuseo.  19Subió David, conforme al dicho de Gad, según había mandado Jehová;  20y Arauna miró, y vio al rey y a sus siervos que venían hacia él. Saliendo entonces Arauna, se inclinó delante del rey, rostro a tierra. 21 Y Arauna dijo: ¿Por qué viene mi señor el rey a su siervo? Y David respondió: Para comprar de ti la era, a fin de edificar un altar a Jehová, para que cese la mortandad del pueblo.22Y Arauna dijo a David: Tome y ofrezca mi señor el rey lo que bien le pareciere; he aquí bueyes para el holocausto, y los trillos y los yugos de los bueyes para leña. 23 Todo esto, oh rey, Arauna lo da al rey. Luego dijo Arauna al rey: Jehová tu Dios te sea propicio. 24 Y el rey dijo a Arauna: No, sino por precio te lo compraré; porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada. Entonces David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata.”

El dueño de la era puso todo lo que tenía a la disposición de “su señor” como hemos leído. Sin embargo, cuando “su señor”, el rey, podría haber tomado lo ofrecido por este hombre sin que le costara nada, David tiene una respuesta tan oportuna que creo nos ayudará a ampliar la respuesta que nuestro “Señor” busca de nosotros hoy.  David le dijo al dueño de la era en el v.24: “Y el rey dijo a Arauna: No, sino por precio te lo compraré; porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada.” El amor de David hacia su Dios y Señor no lo dejaban sacrificar a Dios algo que no le costara nada. Que enseñanza mas oportuna!

¿Qué es eso que “tu Señor” ha estado diciéndote que rindas o sacrifiques a El o por El? ¿Qué es eso que Dios te está pidiendo? ¿Qué es lo que Jesús necesita de ti hoy? Creo que la lección que Dios nos quiere recordar es que tengamos un corazón dispuesto a darle a El lo que pide de nosotros, sin peros, sin trabas, sin argumentos.

Aprendamos de David que no sacrificó a Dios nada que no le costó. En vez de estar haciendo una lista de peticiones para nuestro propio bienestar les propongo que nos enfoquemos en lo que  el Señor necesita de nosotras. Si no olvidamos lo mucho que El nos dio sacrificándose y muriendo en la cruz; nuestra gratitud hacia El se demostraría en también darle lo que El nos pide hoy

Cerremos nuestros ojos por un momento. Imaginémonos esta escena que nos relata Mateo 21:8: “Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino.” Al concluir el mensaje el pastor nos invitó a tomar las ramas que habíamos utilizado durante el tiempo de alabanza para que las pusiéramos al pie de la cruz. Esas ramas representaban aquello que queríamos dejar a los pies de Jesús. Hay un himno que dice así: “Mi vida di por ti, y tú que das por mí.” Me parece que esta es exactamente la pregunta que El nos hace hoy.

Mi Vida Di Por Ti

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3 pensamientos en “El Señor Lo Necesita

  1. el burrito es un animal de trabajo es el animal que es servidor del amo, y Jesus vino a ser servidor a Dios igual nosotros tenemos que ser servidor a Jesus

  2. Que hermosa meditacion y musica acerca de nuestro Salvador. Si cada dia yo veo su mano poderosa sobre mi vida y le doy gracias por haber dado su vida por mi y salvarme. Oro por mis dos hijos que El trajo a este mundo y que siempre derrame sus bendiciones sobre ellos y que siempre sea El Salvador y Senor para ellos como lo ha sido para mi!
    Happy Easter 2011

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