Devocional: No Hay “Pero” Que Valga

Leyendo en la Biblia el Libro de Levitico 14:1-9, hay un relato del ritual que era impuesto para cualquier individuo infectado por lepra. Dicen los versiculos 2 y 3 que el sacerdote tenia que examinar a la persona infectada afuera del campamento y cerciorarse de que habia sido sanada. Luego de esto una serie de rituales tendrian que ser implementados en el cuerpo del individuo.

En el capitulo 17 de Lucas versiculos del 12 al 18 en el relato de los diez leprosos, noten que el Senor le dice a los leprosos en el versiculo 14: “Vayan a presentarse a los sacerdotes”. Estos hombres debian haber estado muy conscientes que para presentarse a los sacerdotes tenian que estar sanados y limpios y debian esperar que el sacerdote se cerciorara que estaban limpios. Lo interesante en esta narracion es que ellos en ningun momento se detuvieron a darle escusas, o razones al Senor de el porque no podian ir a ver a los sacerdotes. Dice la Biblia que: “Mientras iban de camino, quedaron limpios”, lo cual indica que no estaban sanos cuando Jesus les dio las instrucciones, que fue en el transcurso del camino que quedaron libres de su enfermedad. Noten que ellos hicieron lo que el Senor les dijo y no hubo lugar para “peros”. Naturalmente en el transcurso de la obediciencia al mandato de Dios experiementaron el milagro de su sanidad.

Oh, hermanas! si pudieramos ser como los leprosos que reconociendo nuestra necesidad del toque de Dios, al buscarlo y El encontrarnos, seamos prontos a obedecer las instrucciones que nos da. Si fuera asi muchos de nosotros no andariamos de derrota en derrota y mas bien de victoria en victoria. Oh si escucharamos las instrucciones del Senor hermanas, cuantos milagros veriamos, cuanta restauracion y liberacion experimetariamos. Nuestra tendencia es ignorar las instrucciones de Dios y continuar en la misma condicion que cuando lo buscamos inicialmente. Lea el relato de esta historia aqui.

Podriamos sacar otras lecciones de esta narracion pero la que nos toca meditar hoy es la obediencia que proviene de la fe en quien nos da las instrucciones a seguir, nuestro Buen Senor. Los leprosos no necesitaron verse sanos para obedecer lo que Dios les estaba pidiendo que hagan, simplemente obedecieron a pesar de no ver la respuesta a su peticion instantaneamente. Fue en el transcuro de obedecer que recibieron su sanidad y el milagro que el Senor les queria dar. Noten como el Senor alaba la fe que tuvo aquel que regreso. Es asi como el Senor quiere que obedezcamos, sin “peros”, simplemente con fe en quien hemos buscado.

Lucas 17:12-18 “Cuando estaba por entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres enfermos de *lepra. Como se habían quedado a cierta distancia, gritaron:—¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros! Al verlos, les dijo: Vayan a presentarse a los sacerdotes. Resultó que, mientras iban de camino, quedaron *limpios. Uno de ellos, al verse ya sano, regresó alabando a Dios a grandes voces. Cayó rostro en tierra a los pies de Jesús y le dio las gracias, no obstante que era samaritano. ¿Acaso no quedaron limpios los diez? —preguntó Jesús—. ¿Dónde están los otros nueve? ¿No hubo ninguno que regresara a dar gloria a Dios, excepto este extranjero?”

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