Libro De Ester ~ Se Invirtieron Los Papeles ~ Lección #21

En el mundo de hoy existen más de 27 millones de esclavos. Un número asombroso, ya que hoy día hay más esclavos que en toda la historia. En los últimos meses he podido leer los reportes de un ministerio llamado A21. Este ministerio se encarga de rescatar a mujeres que han sido capturadas para el tráfico sexual. Cada vez que leo alguna historia del rescate de estas mujeres mi corazón da gracias a Dios por su amor incomparable en favor de los que necesitan libertad.

Hay una pulsera que les dan a las mujeres para ponerse en su mano como recordatorio de haber sido rescatadas de una vida de esclavitud hacia la libertad. Esa pulsera es negra con letras en blanco que dice “Porque.”  Simboliza la primera palabra que dirían al responder a la pregunta de lo que significa para ellas el usar esa pulsera. Para muchas mujeres que han pasado por esa situación significa libertad. La libertad de la vida que alguna vez vivieron. La libertad de la culpa y la constante condena que viene de vivir una vida que se reduce al número de calzoncillos que se puede complacer en una noche. Libertad del temor de que sus familias sean asesinadas, o, peor aún, que ellos sean también traídos  a este estilo de vida.

Así como las mujeres que viven en esclavitud sexual hoy día, hay muchas personas que viven esclavas a otras maneras de vivir. Dios es un Dios que puede revertir los destinos. Que puede invertir los papeles así como lo hizo en la historia que hemos venido estudiando en el libro de Ester. Este es el tema del capítulo 9 de Ester, el momento de la reversión de destinos llegó. Por favor lee el capítulo 9 de Ester antes de continuar. ¿Ya leíste?

La semana pasada vimos el capítulo 8 de Ester, Hoy queremos recordar algo muy importante que tiene que ver con nuestra lección de hoy. No queremos pasar por alto el edicto que se promulgó en favor de los judiós. Leamos lo que dice Ester 8:11-12: “El edicto del rey facultaba a los judíos de cada ciudad a reunirse y defenderse, a exterminar, matar y aniquilar a cualquier fuerza armada de cualquier pueblo o provincia que los atacara a ellos o a sus mujeres y niños, y a apoderarse de los bienes de sus enemigos. Para llevar esto a cabo en todas las provincias del rey Asuero, los judíos fijaron el día trece del mes doce, que es el mes de adar.”

Si comparamos el edicto de Amán en Ester 3:12-14, podremos notar la similitud y también la diferencia. Notemos una similitud muy inquietante. Talvez nos ha sorprendido el permiso aparente que se otorgó para atacar a las mujeres y a los niños. Aunque lo que sucede en la guerra son cosas horribles y difíciles de justificar, vamos a intentar comprender la fuerza de este edicto.

Primero, vemos que intencionalmente en el edicto de Ester se muestra el decreto de Amán. Por esta razón es que vemos las mismas tres palabras del edicto de Amán: exterminar, matar y aniquilar. En otras palabras, lo que los judíos decían es esto: “Lo que nos hacen a nosotros, les vamos a hacer a ustedes.” La gran diferencia es que el edicto de Amán era atacar, el de Ester era vengarse. A los judíos no se les dió permiso de matar a los persas. Se les dió permiso de defenderse, hasta la muerte si era necesario.

Un comentarista señala otro segundo factor. El pasaje puede ser que no autorice a los judíos a destruír a las mujeres y niños de los persas, pero que deberían destruír a cualquier grupo que atacara a la comunidad judía. Las mujeres y los niños podrían ser israelitas, el permiso era para destruír a cualquier ejército que los atacara. La tercera, es que Ester pudo haber pensado que nada haría que los persas se arrepintieran de atacar a menos que las vidas de sus mujeres y niños estuvieran en peligro. Por lo tanto, la mención de mujeres y niños en el edicto podía ser una poderosa amenaza para los persas.

Los versos 16-17 nos hablan de la proclamación enviada y el resultado que dieron las buenas noticias para los judíos. Leamos: “Para los judíos, aquél fue un tiempo de luz y de alegría, júbilo y honor. En cada provincia y ciudad adonde llegaban el edicto y la orden del rey, había alegría y regocijo entre los judíos, con banquetes y festejos. Y muchas personas de otros pueblos se hicieron judíos por miedo a ellos.” 

En Ester 4:3 vemos la consecuencia en los judíos después de haber recibido el edicto de Amán el cual era: “En cada provincia adonde llegaban el edicto y la orden del rey, había gran duelo entre los judíos, con ayuno, llanto y lamentos. Muchos de ellos, vestidos de luto, se tendían sobre la ceniza.” En palabras simples había, duelo, ayuno, llanto y lamentos. Hoy vemos en el verso 16 de Ester 8, la reversión de Dios en esta situación: “Para los judíos fue día de luz y alegría, de gozo y gloria.” Cada cosa negativa que se había proclamado en contra de su pueblo, Dios lo revirtió y convirtió en algo positivo.

Talvez hemos andado en los caminos del Señor por muchos años y hemos visto como El ha cambiado nuestros destinos. Destinos que en algún momento nos llevaban hacia caminos o fines desastrosos, pero Dios los cambió hacia un fin lleno de vida y esperanza. Esto no quiere decir que ya no tenemos problemas o que los tiempos duros no están presentes. Vivimos en un mundo donde siempre enfrentaremos dificultades.  Pero piensa: ¿Haz experimentado en alguna ocasión la reversión del destino de tu vida? Yo sí.

Dios revirtió mi propio destino para darme significado y propósito en cada día que vivo. Cuando mi vida se enrumbaba a ser invertida en cosas sin valor eterno, Dios intervino y cambió el rumbo. Lo ha hecho con muchas otras personas también y lo puede hacer con cualquier otra. Escucha hermana estas palabras, no importa cuantas veces las haz escuchado antes: Tu vales mucho para tu Dios! El quiere mostrarte lo que El puede hacer con tu vida y con las situaciones negativas que enfrentas. El quiere que sepas que El, y solamente El, es quién puede revertir los destinos. Está atento a lo que El está haciendo en tu vida, y cuando veas la primera indicación de reversión, dale gracias a Dios porque El que comenzó en tí la buena obra la terminará!

Ahora sí entremos al capítulo 9 de Ester. En el verso 1 se nos dice esto: “El edicto y la orden del rey debían ejecutarse el día trece del mes doce, que es el mes de adar. Los enemigos de los judíos esperaban dominarlos ese día; pero ahora se habían invertido los papeles, y los judíos dominaban a quienes los odiaban.” En el original hebreo las palabra usada para definir “se habían invertido los papeles” es  “hapak” que significa: arruinar, derrotar, agitar.

Algo que ha quedado claro en este estudio bíblico es que tenemos un enemigo que anda buscando a quien devorar. En nuestra historia Amán buscaba aniquilar, matar y destruír al pueblo de Dios. Pero más claro ha quedado para nosotros, quienes amamos a Dios, es que nuestro Dios se levanta para salvar a sus hijos. El es quien trunca y arruina los planes de Satanás en contra de sus hijos. Una verdad que nunca debemos olvidar. Aunque nuestra situaciones estén oscuras al momento debemos confiar en Dios quien es nuestro defensor.

En el libro de Deuteronomio 33:29 hay un ejemplo de la confianza que podemos tener en Dios quien se levanta a rescatar a su pueblo: “¡Sonríele a la vida, Israel! ¿Quién como tú, pueblo rescatado por el Señor? Él es tu escudo y tu ayuda; él es tu espada victoriosa. Tus enemigos se doblegarán ante ti; sus espaldas te servirán de tapete.” Una verdad que quiero resaltar es que los judíos no sólo fueron rescatados sino también capacitados con poder por Dios.

Una de las más difíciles situaciones para una madre es ver a sus hijos enfrentar una batalla que nosotros no podemos pelear por ellos. Si Dios va a levantar a nuestros hijos para ser hombres y mujeres valientes de la fe, debemos darle la libertad a El para que les enseñe a batallar. Aunque el proceso sea difícil mirar, pensemos: ¿Cómo puede una persona sentir la alegría de haber triunfado sino ha batallado?

Allí en medio de la batalla he comprendido lo que significan los versos de Romanos 8:37:Pero en todo esto salimos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.” y lo que dice Filipenses 4:13: “Pues todo lo puedo hacer por medio de Cristo, quien me da las fuerzas.” No es nada fácil, pero en medio de esos momentos oscuros y duros Dios se hace presente no sólo rescatándonos sino capacitándonos con poder para sobrellevar los momentos difíciles por los que pasamos. El Salmo 139:10 nos asegura que hay un sitio donde podemos permanecer seguros: “aun allí me guiará tu mano y me sostendrá tu fuerza.” La mano de Dios es un lugar fuerte donde podemos descansar.

Dios siempre tiene la útlima palabra. El es el Dios que puede revertir el destino de cualquier persona o situación en la vida de sus hijos. En Deuteronomi0 23:5 vemos otro ejemplo de la mano de Dios abogando en favor de sus hijos: “Pero el SEÑOR tu Dios se negó a escuchar a Balaam y convirtió esa maldición en bendición, porque el SEÑOR tu Dios te ama.” Su amor hacia sus hijos nunca cambia, es constante. El Señor es dador de cosas buenas y de El descienden bendiciones una tras otra, como nos dice Juan 1:16: “De su abundancia, todos hemos recibido una bendición inmerecida tras otra.”

En 1 Pedro 5:7 se nos dice: “Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes.” ¿Qué es lo que te tiene sin esperanza hoy? ¿Cuál es la situación que crees no tiene reversión? Este versículo ha significado muchísimo para mí en los momentos cuando he pensado que ya no hay esperanza y que todo se ha perdido. Son sentimientos naturales pero que Dios los comprende. Dios se hace presente  en las situaciones que parecen ser imposibles, porque para El todo es posible, nada es imposible!

Para comprender el verso de 1 Pedro 5:7, tenemos que leer el contexto los versos 5-6 que dicen: “Dios se opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes. Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo.” Cuando Dios nos pide que nos humillemos delante de El este es un acto de sumisión hacia El. En otras palabras lo que decimos es esto: “Señor, reconozco que sólo tú puedes solucionar este problema, y por esto te lo entrego a tí” La humildad entonces se transforma en esa acción que el verso 7 dice “echando.” Cuando echamos nuestra ansiedad en Dios y dejamos de cargarla nosotros; estamos reconociendo humildemente que El es el único que puede con esa ansiedad. Cuando comprendemos este mandato de “tirar” en otras palabras toda ansiedad sobre El, esta acción se hace imprescindible. Algo que debemos practicar diariamente, al comienzo de cada día. Cada momento cuando nos sentimos ansiosos es tiempo de ”echar” esa ansiedad en el Señor. 

¿Qué razón nos da el texto para hacer esto? Nos dice esto: “Porque El tiene cuidado de ustedes!” Otra versión dice: “Porque El se interesa por ustedes.” Hermanas, a Dios si le importa lo que nos sucede. Lo vimos en el libro de Ester una y otra vez. El pueblo judío no había pasado desapercibido de Dios. El sabía lo que estaba sucediento y en el momento oportuno, Dios cambió e invirtió los papeles de su destino.

Hay alguién que con su testimonio nos ha animado en momentos cuando nos sentimos sin esperanza. Alguién que experimentó el favor de Dios aún en sus momentos más oscuros. Alguién que dijo: fui joven y ahora estoy viejo y no he visto al justo desamparado. Este hombre nos recuerda que Dios no se ha olvidado de nuestra situación porque esa fue su experiencia con El. Ese hombre es el rey David. El Salmo 37 es una hermosa rendición de esa experiencia. Los versos 5-6 nos dicen algo con lo que quiero concluír hoy y que debemos siempre tener presente: “Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará. Hará que tu justicia resplandezca como el alba; tu justa causa, como el sol de mediodía.“  Dios es el autor de reversión de destinos y nuestra situación está delante de El. No pasa desapercibida! Encomienda tu causa a El! y El actuará! Como tarea te invito a leer el capítulo completo del Salmos 37. Sé que será de bendición para tí.

Si tienes algún comentario, nos agradaría que nos escribas directamente a elrinconcitodelapaz@yahoo.com. Dios te bendiga!